Italia ya no es Italia

Sin nada de fútbol que ofrecer en todo el torneo, cae eliminada tras perder ante Eslovaquia con un gol anulado en los últimos instantes

Vittek celebra la victoria eslovaca con una bandera de su país
Vittek celebra la victoria eslovaca con una bandera de su país

Diez minutos le bastaban a Italia para salvar tres encuentros lamentables. Diez minutos para marcar dos goles, la ventaja que le llevaba Eslovaquia, y respetar la tradición clasificándose para octavos con tres empates en la primera fase. Diez minutos para ser Italia. Pero esas camisetas azules no eran las italianas. O no lo parecían. Bueno, una sí. El número «18» de Quagliarella, el sentimiento italiano en pantalón corto. La criatura lo hizo todo para que ganara su selección. Tiró a portería, se enredó con el guardameta eslovaco en el gol de Di Natale, marcó uno, un golazo, y le anularon otro. Todo en diez minutos, el tiempo que necesita normalmente una selección italiana para contradecir a la lógica, para arruinar las previsiones y castigar al mundo con su fútbol insufrible un partido más.Pero Italia ya no es Italia. Y Quagliarella acabó llorando, desconsolado sobre el césped preguntándose por qué. Cannavaro, el capitán, fue a abrazarlo, a consolarlo. De nada servía, no había manera de parar esas lágrimas. Italia estaba eliminada después de su primera derrota en el Mundial, era última de su grupo por detrás de Nueva Zelanda. Ya no era Italia. Tenía razón Cannavaro al consolar a Quagliarella. No era suya la culpa. Era de casi todos los demás. Incluso de Buffon, que se comía las uñas en el banquillo. Por lesionarse.Marcello Lippi no ha sabido nunca si refugiarse en la caverna tradicional o apostar por el ataque. Le faltaba Pirlo, que no pudo debutar en el campeonato hasta la segunda parte de ayer. Y su solución fue Gattuso. Un error que solucionó en el descanso con la entrada de su compañero en el Milan. Ya perdía Italia por 1-0 a esas alturas. Pero no había prisa. El equipo italiano se echó en brazos de Pirlo y cada jugada tenía que pasar por él. Desde el comienzo. Ya no había confianza en sus acompañantes en el centro del campo. Un error de De Rossi en un pase sencillo había dado comienzo a la jugada del gol eslovaco. Del primero. Stoch robó y Vittek la mandó pegada al poste. Pero Italia no se derrumba por un gol. Aunque nazca de la falta de concentración de sus jugadores.«Somos el equipo que mejor defiende», se cansó Cannavaro de decir antes del torneo. Otra falsa leyenda que se ha encargado de desmentir con la ayuda de su compañero Chiellini, que se equivocó siempre, como en el segundo gol eslovaco. Despejó mal un centro y después no supo anticiparse a Vittek, que seguía siendo el goleador único de su país.Quedaba algo más de un cuarto de hora. El tiempo necesario para que Italia marque dos goles. No había nada en el juego de Italia, aparte de la camiseta, que hiciera pensar en la remontada. Hasta que lo hubo. Es decir, hasta que apareció Quagliarella. El delantero del Nápoles fue a rematar un pase dentro del área y le dejó a Di Natale el gol en los pies.No había motivos para que en el equipo eslovaco apareciera el miedo. Pero apareció. Italia co- menzó a creerse que la leyenda inscrita en el cuello de su camiseta –«los azzurri»– era verdad. Comenzó a sentirse heredera de una tradición, a ser consciente de que tenía un orgullo que defender.Pero nada es como antes. Quagliarella tomó el mando. Se pegó con el portero eslovaco después del gol. Más tarde disparó y Skrtel le sacó el balón en la línea. Algo fallaba, no era eso lo que les habían enseñado a los italianos des- de pequeñitos. Pero todavía podía ser peor. Quagliarella volvió a insistir. Y marcó. Anulado por un fuera de juego más que dudoso. No era el día de los italianos.Ni en ataque ni en defensa. Por- que mientras ellos buscaban el segundo, Eslovaquia encontró el tercero en un error impropio de una defensa italiana. Kopunek, que acababa de saltar al campo, buscó la espalda a los centrales en un saque de banda y sólo necesitó un toque para superar a Marchetti. De nada servía ya el tanto de Quagliarella, una maravillosa vaselina desde el borde del área que dejó indefenso a Mucha, el guardameta eslovaco.Quedaba una oportunidad. La que se esperaba de Italia. Con el tiempo cumplido y con la pelota constantemente en el área del equipo rival. Llegó la pelota a la pierna derecha de Pepe, en el bor- de del área pequeña. Un remate, un solo toque e Italia estaría donde la tradición lo sitúa, en los octavos de final. Pero la pelota se le escapó al lado del poste.Llegó el final de manera inmediata. La selección italiana perdió la dignidad que la había mantenido en pie hasta bastante más allá del minuto 90. Era lo único que la había sostenido, su orgullo, que siempre llega mucho más allá que su fútbol. Pero todo se derrumbó y el césped se convirtió en un campo de cadáveres italianos regado por las lágrimas de Quagliarella. A muchos de sus compañeros les quedaba el consuelo de haber sido campeones del mundo hace cuatro años. A él, nadie le quita la amarga sensación de fra- caso. Ni siquiera los abrazos de Cannavaro.

Última de grupo por primera vezNunca antes Italia había acabado última en su grupo de la primera fase. Una tragedia que se agrava teniendo en cuenta que uno de sus rivales era Nueva Zelanda, que ha empatado sus tres partidos y que nunca antes había conseguido un punto en un Mundial. Por segunda vez, además, los italianos se marchan a casa en la primera ronda cuando defienden el título mundial. La otra ocasión fue en 1950, aunque en aquel momento la generación que defendía el éxito no tenía nada que ver con la que lo ganó. La Segunda Guerra Mundial hizo que pasaran doce años desde que el equipo que entrenaba Vittorio Pozzo consiguiera su segundo campeonato en 1938. Ayer hubo seis campeones del mundo en el campo. Ficha técnica: 3 - Eslovaquia: Mucha, Pekarik, Skrtel, Durica, Zabavnik, Strba (Kopunek, m.87), Kukca, Stoch, Jendresik (Petras, m.90+), Hamsik y Vittek (Sestak, m.90+). 2 - Italia: Marchetti, Zambrotta, Chiellini, Cannavaro, Criscito (Maggio, m.46), Pepe, De Rossi, Montolivo (Pirlo, m.55), Gatusso (Quagliarella, m.46), Ianquinta y Di Natale. Goles: 1-0, m.25: Vittek. 2-0, m.73, Vittek. 2-1, m.81: Di Natale. 3-1, m.89: Kopunek. 3-2,m. 90+: Quagliarella. Árbitro: Howard Webb (Inglaterra). Amonestó por Eslovaquia a Strba, Mucha, Pekarik y Vittek y por Italia a Cannavaro, Pepe, Quagliarella y Chiellini Incidencias: partido disputado en el estadio Ellis Park de Johannesburgo ante 53.412 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones y 17 grados a la hora del inicio del encuentro.