Grecia pide «oxígeno» durante la visita de Merkel

La canciller alemana se presenta como una «amiga», no como una «profesora que viene a examinar»

Griegos vestidos de nazis protestan en Atenas
Griegos vestidos de nazis protestan en Atenas

MADRID- Tras cinco años sin pisar Grecia pese a ser la protagonista de muchas de sus protestas en las calles, la canciller Angela Merkel visitó ayer Atenas y se reunió con el Gobierno que salió de las urnas en junio pasado. Merkel llegó con puntualidad germana, diez minutos antes de la hora estimada, y fue recibida con honores militares y alfombra roja en el aeropuerto. Un recibimiento bien distinto al que tuvo en el centro de la capital helena, donde decenas de miles de personas salieron con pancartas al grito de: «Vete, Frau Merkel, Grecia no es tu colonia» o «Esto no es Europa, es esclavitud».

«Es natural que salgan a la calle. Obviamente, los 30.000 manifestantes que estaban en Sintagma no representan a los 1,15 millones de desempleados de Grecia, pero su opinión no puede ser ignorada, pues los griegos están pagando muy cara esta crisis», explica Leonidas Blaveris, periodista y analista político de «Parapolitika», en relación a las medidas de austeridad ya aplicadas.

La canciller trató de dar una imagen más amigable e incidió en que «no estoy aquí como la profesora que viene a examinar, he venido a dar apoyo». Y aunque no escuchara los disturbios de las calles aledañas, el Gobierno griego también usaba un vocabulario muy explícito. Antes de reunirse a puerta cerrada con el primer ministro, el conservador Antonis Samaras, Merkel se vio con el octogenario presidente Karolos Papoulias, precisamente, quien luchó contra los alemanes cuando era un adolescente. «Casi hemos agotado nuestra resistencia. Debemos pensar en medidas que traigan esperanza. Particularmente medidas de crecimiento. Debemos luchar contra el desempleo juvenil, contra el subempleo femenino. No tengo más que decir. Estoy encantado de que haya venido», dijo Papoulias mientras miraba a la canciller. Después, de boca de Samaras tuvo que escuchar que «el pueblo griego se desangra, pero está determinado a quedarse en el euro».

Merkel sabe que no es una líder popular, por lo que tuvo detalles simbólicos hacia la población helena. Uno de ellos, destacado en «Athensnews», fue que nadie le abriera la puerta al salir del coche oficial. Al igual que en su visita a España, y en su intento de predicar con el ejemplo, la canciller alemana no fue de estreno, sino que repitió chaqueta. Sin embargo, los medios no lo vieron con tan buenos ojos, pues era justamente la misma americana verde pistacho que eligió durante el partido Alemania-Grecia, celebrado en Gdansk, cuando la selección germana eliminó a la helena en la pasada Eurocopa.

«Cada día se están dando progresos. Ya se han alcanzado grandes éxitos», admitía Merkel en la rueda de prensa con Samaras, al tiempo que instaba a continuar con las reformas: «Si los problemas no se resuelven ahora volverán más adelante de forma más dramática». La canciller germana no respondió a qué pasará con el nuevo tramo de ayuda financiera –31.500 millones– que Atenas anhela recibir. «Hay que esperar al informe de la troika», admitió.

Para Samaras, la visita acababa con el «aislamiento internacional» de Grecia, país «decidido a llevar a cabo las medidas estructurales para salir de la crisis». Eso sí, también pidió «un poco de oxígeno». En línea con su primer ministro se muestra Blaveris, que entiende que las reformas no son nada agradables, pero es necesario que se lleven a cabo. Para el analista, el tiempo es la clave para que vuelva el progreso y la inversión a Grecia. «No se puede presionar más a los griegos inocentes que ya han sufrido fuertes recortes». Y pone como ejemplo que a su propia madre le bajaron la pensión 500 euros ya el año pasado. «Necesitamos que las reformas ya hechas comiencen a dar frutos, necesitamos tiempo».

 

Draghi sentencia: no habrá ayuda sin condiciones
El presidente del BCE, Mario Draghi, quiso dejar bien claro ayer, durante su comparecencia ante el Parlamento Europeo, que será imprescindible el cumplimiento de unas «condiciones estrictas» por parte de los países beneficiarios del programa de compra de bonos. Asimismo, admitió que el BCE necesitará un plazo de un año para adaptar sus estructuras y ser capaz de asumir la tarea de supervisar los bancos de la zona euro. El presidente del BCE también aseguró que no se recurrirá a la capacidad de la institución para imprimir más billetes, puesto que la salida de la crisis queda en manos de los gobiernos de la eurozona, ya que Frankfurt -donde tiene su sede la institución- «ya ha hecho suficiente».
 

«Vete Frau Merkel»
La canciller Angela Merkel sólo estuvo en Atenas alrededor de cinco horas, y sin embargo, más de 30.000 personas salieron a protestar. Los sindicatos y los partidos de izqueirda apoyaron las manifestaciones. Hubo choques entre la Policía y los manifestantes e incluso, al cierre de esta edición, más de 50 personas habían sido detenidas.