OPINIÓN: Sevilla donde se decide entre la vida y la muerte

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Derechos en conflicto: aborto, eutanasia y objeción de conciencia». Una jornada avalada por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Entre los invitados, Luis Montes, conocido por estar a favor de la despenalización del suicidio y la eutanasia. En otra mesa, Mercedes Boix, que lleva más de un año practicando abortos en Santander, junto con Javier Martínez, del Hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid), que tampoco tiene problemas de conciencia. Asumen que el derecho a la objeción no puede estar por encima del derecho a matar y morir. Imponen mediante leyes su punto de vista, su moral, la muerte. Para ellos es mejor morir que vivir: ¿por qué quieren matarnos impunemente?
Era de esperar que algo así sucediese en Sevilla. El Parlamento de Andalucía aprobaba en marzo del año pasado, por unanimidad, la Ley de Muerte digna. PSOE, IU y PP estaban de acuerdo, una ley que les gustaba a todos. Un proyecto cargado de buenas palabras en favor de una supuesta calidad de vida, pero que no es sino un paso más hacia la eutanasia libre y hacia una cultura de la muerte.
Si el sábado 23 de octubre, a las doce de la mañana, estaremos a las puertas del hotel Meliá Sevilla para rechazar a los aborteros arropados por el Ayuntamiento y la Junta, no dejaremos pasar esta nueva oportunidad para demostrar que queremos vivir y que nos dejen vivir. Sevilla es la capital de la vida, no un paraíso para los que defienden la muerte.