Los interrogantes del sistema financiero

El plan aprobado por el Gobierno era necesario, pero acabará por encarecer el crédito y hacerlo menos disponible

Los interrogantes del sistema financiero
Los interrogantes del sistema financiero

Aunque el RDL del 26 de junio del 2009 que creó el FROB tiene ya más de 19 meses de vida, su utilización ha sido muy poco importante en comparación con las intervenciones de los Tesoros en países como Estados Unidos, Reino Unido etc...(unos 10.000 millones de euros o el 1% del PIB), ya que la partida más importante en una caja se hizo con cargo al Fondo de Garantía de Depósitos de las cajas).

La presión de los mercados con sus dudas sobre el sistema financiero y su consiguiente reflejo en el aumento de la prima de riesgo –300 puntos básicos en el peor momento– se fue convirtiendo con el paso del tiempo y la ausencia de reacción en el factor de desconfianza mas destacado, y ha pesado de una manera determinante para el anuncio del nuevo marco normativo (RDL aprobado el 18 de febrero). En mi opinión, encauzadas las correcciones de nuestros desequilibrios, enunciadas reformas estructurales (insuficientes o inexistentes, sobre todo en el mercado laboral para crear empleo y reducir el estigma del 20% de paro), este anuncio supone por fin un paso importantísimo para reforzar el sistema financiero .


Deja, sin embargo, algunos interrogantes:
- El déficit de capitalización se estima en 20.000 millones cuando el consenso del mercado es que será al menos del doble (basta ver el ratio deuda/ebita de las promotoras, después de reestructuraciones, para proyectar moras y severidades mucho más elevadas y, en definitiva, un deterioro de activos muy superior).

- Con pocas excepciones (tener ficha bancaria), la mayoría de las cajas no podrá acudir a los mercados y no se entiende el diferimiento a septiembre de la intervención del FROB, máxime cuando habrá un durísimo «stress test» en la eurozona en junio.

- España adelanta y también endurece Basilea III en términos de ratio de capital básico/activos ponderados por riesgo (7%), situándolo en el 8% y 10%, según se trate de entidades cotizadas o no. Sin embargo, hay que recordar que los Tesoros de Estados Unidos y Reino Unido han dejado el listón muy alto, pues con sus inyecciones de capital («nacionalizaciones parciales y presumiblemente temporales», pues ya se ha iniciado la devolución de capital en varios bancos) muestran ratios bastante más altos.

- Basilea III endurece los requerimientos de capital básico en el ratio (pasa del 2 al 7%), pero también en el numerador, medida del capital (con una definición más estricta del mismo y ajustes regulatorios a aplicar) y en el denominador, medida de los activos cuya pérdida absorbería el capital (penalizando el peso de titulizaciones, cartera de negociación, y riesgo de contrapartida en OTC para finales del 2011). Dado que hoy los analistas anticipan Basilea III en todos sus extremos habría que ser coherente con ello.

En todo caso, y esperemos que la gestión del «timing» en la implementación del RDL permita alcanzar el objetivo, las consecuencias son importantes a nivel sistema financiero y en la economía real:

- Una reconfiguración del sistema donde inexorablemente todos sus actores estarán sometidos a la «disciplina de mercado» al estar cotizados en bolsa, (no veo muchas excepciones), lo que supone desmutualizacion, profesionalización... Las cajas han cumplido una labor extraordinaria (bancarizacion de zonas rurales, obra social, etc.) desde su nacimiento como Montes de Piedad, Fundaciones Pias o Socorros Mutuos. Pero su estructura societaria y configuración jurídica en el mundo globalizado de hoy, que exige transparencia total no es la adecuada para el negocio bancario con sus necesidades de capital y liquidez. Así lo han resuelto países como Italia o Noruega. Y en el hípercompetitivo mundo de hoy hay que jugar con los mismos medios.

- Una nueva y previsible consolidación del sector por fusiones intracajas, cajas/bancos... donde debería prevalecer la lógica industrial (sinergias reales, economías de escala) y no criterios políticos que conducen a duplicidades de redes, riesgos, clientes, etcétera.

- Las entidades estarán mucho más capitalizadas y cuando entre en vigor Basilea III serán mas líquidas y estarán menos apalancadas. Pero no nos engañemos, serán menos rentables (el ROE disminuirá al destinar más fondos a capital y liquidez) y el crédito será menos disponible y más caro (habrá que trasladar a los clientes los mayores costes de capital y liquidez)

- En una primera etapa, que durará tanto como sea de largo el desapalancamiento del sistema, el crédito fluirá menos a familias y empresas y no como anuncia el Gobierno, lo contrario. No olvidemos, parafraseando a Galbraith, que estamos pasando de la «magia del apalancamiento al dolor del desapalancamiento».


Tomar la iniciativa
La restructuración del sector y el reforzamiento de la solvencia era y es absolutamente urgente para ir despejando que esté bajo «sospecha». Ahora hay que hacerlo creíble y para ello nuestras autoridades deben entender la realidad de los mercados que nos prestaron dinero y ahora quieren ver que lo vamos a devolver. España es un país soberano y debe tomar la iniciativa cuantas veces sea necesario y no ir a remolque de las presiones.

¿Dónde va a «rebotar» la economía española? El cambio de modelo económico es fácil de enunciar pero complejo de implementar y requiere tiempo, mucho tiempo. Para lograrlo hay que cambiar cosas (reformas estructurales laborales, servicios, etc.) y no se pueden demorar más aunque tengan costes políticos y electorales: España y los 47 millones de personas que vivimos en ella lo merecemos.


Enrique Pérrez-Hernández
Profesor del IEB / Universidad Complutense de Madrid