Valladolid

EL ANÁLISIS: Quién decide sobre la vida

Otra vez, y no será la última, alguien pensó: «¿Para qué vivir siendo discapacitado?». De hecho un tal Adolf Hitler también pensó lo mismo y entre 1940 y 1944 asesinó a más de 200.000 discapacitados en Alemania. Aunque aún es pronto para hacer conjeturas, todo apunta a que una monitora de un centro de personas con discapacidad ha asfixiado a tres menores y posteriormente ha intentado poner fin a su vida. ¿Quizás ella pensó algo parecido?, en su momento lo dirá, porque para su poca suerte ha quedado con vida y tendrá muchos años de reclusión para reflexionar

La Razón
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- ¿Qué elementos caracterizan el crimen de Valladolid?
–Los psiquiatras y forenses llamamos a este tipo de homicidio «por compasión», porque la cuidadora convive con el sufrimiento permanente en estos pacientes y, en un arranque de pena mal entendida y haciendo gala de un anómalo sentimiento de actuar como jueces divinos, la persona pone fin a la existencia de estas personas para evitarles una vida de pesares. Si no aparecen otros elementos en la investigación o alguna alteración psíquica por parte de la mujer detenida, éste es el caso ocurrido en Valladolid.

- ¿Son frecuentes estos asesinatos?
–Son casos raros, aislados y que se dan sobre personas indefensas o con graves carencias, como menores, ancianos y grandes inválidos, pero cuando ocurren ponen encima de la mesa palabras como «eugenesia», «aislamiento», «soledad», «incomprensión»... ¿Quién no tiene un ser querido en una situación límite? ¿Pero quien es capaz de arrogarse con la autoridad para decidir cuando debe acabar la vida de nadie?

- ¿Estos asesinos están siempre perturbados?
–Casi nunca tienen un diagnóstico de enfermedad mental. La mujer de Valladolid, en una situación psíquica probablemente inestable, ya lo veremos, decidió finalizar el «sufrimiento» de estos menores, y después no pudo aceptar lo que ella misma había ejecutado.