Infraestructuras

Ceuta celebra el silencio de los corderos

La comunidad celebra la orden que recibió Ibrahim de canjear a su hijo, que iba a ser sacrificado, por un cordero.

La Razón
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ceuta- Los aproximadamente 35.000 ceutíes de confesión musulmana abandonaron ayer sus obligaciones cotidianas y, como sus correligionarios del resto del mundo, a partir de las 10 de la mañana, justo después del primer rezo del día, celebraron entre balidos bajo la incesante lluvia que no dejó de caer durante todo el día sobre la ciudad la mayor celebración de su calendario lunar, la fiesta de Id El Adha o de Aid El Kebir, con el sacrificio de unos 6.500 corderos de entre seis meses y un año de edad y varias decenas de cabras.

La Pascua musulmana transcurrió sin incidentes y, a diferencia de lo acontecido en años precedentes, con un leve retroceso de la afluencia a los lugares establecidos por la Administración local para realizar los sacrificios, el matadero municipal y ocho carpas con un matarife especialmente contratado a tal efecto en cada una de ellas en las barriadas de población islámica.

Si hasta el año pasado la tendencia apuntaba a un ligero crecimiento, ayer fueron sólo 2.000 las cabezas de ganado que fueron sacrificadas, aproximadamente un tercio del total. Los vecinos de las barriadas más alejadas del centro urbano como el Príncipe Alfonso o Benzá, donde las viviendas unifamiliares son más numerosas que los pisos, volvieron a decantarse por conmemorar en sus domicilios aquella ocasión en la que el profeta Ibrahim (Abraham), a punto de sacrificar a su hijo Ismael por sometimiento a su Señor, recibió la orden de canjearlo por un cordero que se encontraba en las inmediaciones.

Facilidades para los vecinos

Fuentes del Gobierno de la ciudad reconocieron que no tienen «ni capacidad ni tiempo real para realizar todos los sacrificios en el Matadero», pero recordaron que «se instalan carpas en diferentes barriadas, este año una más de las que venían siendo habituales, para facilitar el trámite del sacrificio a los vecinos en las mejores condiciones».

La ciudad empezó hace cuatro años a instalar carpas y a abrir el matadero con motivo de la fiesta de Aid El Kebir, facilitando en estos espacios «toda la información sobre cómo deben hacerse las matanzas, pero no podemos entrar en las viviendas», reiteraron desde la Consejería de Sanidad, donde se mostraron convencidos de que «cada año la ciudadanía va comprendiendo mejor que las medidas sanitarias de control son fundamentales».

Algunas asociaciones islámicas volvieron a reivindicar sin éxito (está expresamente prohibido por la legislación europea, máxime de zonas afectadas por la enfermedad de la lengua azul) que se permitiese la entrada de corderos procedentes de Marruecos en Ceuta, donde buena parte de la población de confesión islámica tiene vínculos familiares.

El presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Ceuta, Laarbi Maateis, asumió que el sacrificio en las viviendas particulares «hace que la familia viva la fiesta de una forma más popular y tradicional», pero insistió en que «lo que no se puede hacer es matar al borrego en una bañera ni en un lugar donde no se disponga del espacio y las condiciones mínimas necesarias».