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Después de una semana frenética, LA RAZÓN habla con la tercera modelo española que logra subir al olimpo de Victoria¿s Secret

Clara Alonso: ha nacido un ángel

Dulce, de una belleza que roza la perfección y con un curriculum más que abultado, Clara promete convertirse en la nueva «top» española.

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Tiempo de lectura 4 min.

22 de noviembre de 2008. 03:36h

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22/11/2008

Cuando, una tarde, un amigo de su padre le invitó a visitar una agencia de modelos, Clara Alonso ni se imaginaba que, seis años después, se convertiría en un ángel de Victoria's Secret.  «Tenía quince años y todavía estaba jugando con las Barbies», reconoce la madrileña. Y es que desfilar en la pasarela más mediática del planeta  ni se busca ni se planea. Sobre todo cuando la firma de lencería no es muy dada a contratar a modelos españolas para su «show» anual. Desde que, hace diez años, Eugenia Silva y Esther Cañadas ejercieran de querubines, ninguna otra «top» de nuestro país logró ir más allá del casting previo. «Fue toda una sorpresa que me escogieran, es como si me hubiera tocado la lotería, me sentí afortunada», asegura Clara, que ya ha trabajado, entre otros, para Custo y Diane Von Furstenberg.

Llorera compulsiva
El día que recibió la buena nueva «celestial» se encontraba en el aeropuerto de Budapest. Mientras esperaba al avión que debía traerla de vuelta a Madrid, se puso a hacer tiempo con su portátil. Un correo electrónico acabó con su aburrimiento: «Victoria's Secret just confirmed». «En ese momento, me entró una llorera compulsiva que duró una hora», recuerda.
No acabó de asimilar el contenido del e-mail hasta que no llegó a Miami, escenario del desfile. Allí le esperaba una semana repleta de ensayos,  fotos... «Fueron unos días intensos llenos de magia, nos trataron como princesitas. Tengo todo grabado en mi memoria, como una película; aún no puedo creer que haya estado allí».  Pues sí, estuvo, y pisó fuerte «en un «show» que ellos comparan con la Super Bowl. No es para menos, teniendo en cuenta que se estima que más de doce millones de norteamericanos verán por televisión el espectáculo el próximo 3 de diciembre.
Aunque la voz de Clara transmite grandes dosis de inocencia, no se achantó ante las «tops» cuando  el pasado sábado comenzó a sonar la música del rapero Usher en el Fontainebleau Miami Beach Resort. Clara Alonso lució su potente físico (89-58-90) y dio rienda suelta al desparpajo que se le exige a cualquiera de estos seductores angelitos, encarnados también en Adriana Lima, Karolina Kourkova... «Hablé con muchas de ellas, son chicas muy simpáticas, me recibieron con mucho cariño», comenta.
 Tampoco se amedrentó ante Heidi Klum, estrella del desfile, de la que destaca que «es una gran modelo de la que todos podemos aprender muchas cosas. No debe ser fácil llevar una familia y a la vez una carrera tan sacrificada». De la lista de sacrificios de una «top», Clara, que trabaja con la agencia Traffic, algo ha sufrido en propia piel, pues con 16 años se vio obligada a salir del nido para marcharse a Milán.

La filosofía de ser feliz
«He tenido suerte, porque en mi familia siempre ha primado la filosofía de que hiciera aquello que me ayudara a ser feliz», asegura. La receta de su éxito la resume en «mucha constancia, mucho trabajo y tener muy claro que, cuando te cierran la puerta, es porque en ese momento no encajas con el perfil que buscan, no porque no valgas».  De lo único que presume es de tener una belleza marcadamente española, con «facciones muy determinantes, el pelo oscuro, las cejas marcadas y la piel más bronceada ». «Soy española y tengo curvas», sentencia.
A sus 21 años, es consciente de que se ha perdido algunos capítulos que le tocaban vivir: «A veces echo de menos compartir con mis amigas las clases de la Universidad, pero no me arrepiento para nada de mi trabajo». Aun así, ha logrado completar su diplomatura en Ilustración, y gracias a Victoria's Secret ya tiene el doctorado en pasarela.
A toro pasado, es consciente de que «un desfile de este calibre es el salto más alto que puede dar una modelo», y por eso espera «tener  un nombre propio detrás del maniquí». De momento se está planteado seriamente trasladarse a Nueva York: «No sé a dónde llegaré, no me gusta ponerme metas, prefiero disfrutar de lo que sucede día a día»,si bien no cierra las puertas a nada: «Siempre he sido amante del arte la música, la interpretación... Al fin y al cabo, la moda es arte y cada persona tiene su forma de entenderla».

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