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El vizcaíno que supo del socialismo ya en la cuna

Su padre, un histórico del PSOE y la UGT, estuvo en Suresnes

Tiempo de lectura 4 min.

02 de marzo de 2009. 04:20h

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2/3/2009

Madrid.- Le han llamado «traidor»,  «amigo de ETA», «enemigo de España», «españolista», «vasquista»... Una cosa y la contraria. Tiene Patxi López la virtud de ser tan denostado por el nacionalismo vasco como  detestado por la derecha española. Quizá esta circunstancia, como él dice, le sitúa en la centralidad que necesita una Euskadi sin trincheras ni frentes. Quién sabe. Con él en la secretaría general del PSE, de momento, los socialistas han logrado sus mejores resultados electorales en el País Vasco. Pasó en los comicios generales de marzo de 2008 y, antes, en las autonómicas de 2005, cuando su candidatura obtuvo el mayor número de votos, que no de escaños, en unas elecciones vascas.
Patxi (Francisco) Javier López Álvarez no ha cumplido aún los 50  años y tiene en su biografía más de 30 de compromiso socialista. Claro, este vizcaíno de Portugalete adquirió muy pronto conciencia política, influido por su padre, Eduardo López Albizu, «Lalo», un histórico militante del PSOE y de la UGT, fallecido en 1992, que participó en el Congreso de Suresnes y ayudó a mantener la estructura del PSOE en los tiempos de clandestinidad. Así que  mamó el socialismo obrerista desde la cuna, aunque esperó a los 16 años, en 1975, para afiliarse a las Juventudes Socialistas.
El «hijo de Lalo», que abandonó los estudios de ingeniería para dedicarse a la política activa, entró a formar parte de la Comisión Ejecutiva de Euskadi del PSE en 1985. Accedió, sin embargo, por primera vez a un cargo público en octubre de 1987, cuando con 28 años sustituyó en el Congreso como diputado al histórico sindicalista José Antonio Saracíbar. En aquélla época sólo había en la Cámara Baja un diputado más joven que él, era de León y se llamaba José Luis Rodríguez Zapatero. En la Carrera de San Jerónimo estuvo hasta el final de la III Legislatura, en noviembre de 1989.
En febrero de 1991, fue elegido secretario de Organización, cargo del que dimitió en septiembre del año 1995 para ocupar la Secretaría Institucional de la Ejecutiva del PSE-EE de Vizcaya. Dos años mas tarde, fue elegido secretario general de los socialistas vizcaínos. Y desde la dimisión de Nicolás Redondo Terreros como secretario general del PSE en diciembre de 2001 es él número uno de los socialistas vascos.
Fue aquélla  una traumática ruptura, y no sólo en lo político, pues hasta entonces su trayectoria y la de su Redondo Terreros habían discurrido entrelazadas, siempre juntas. Eran de la misma cuadrilla; los dos, hijos de sindicalistas; los dos se afiliaron  el mismo día  a las juventudes del partido..., pero un día,  lo que la aristocracia vizcaína había unido, lo separó Jaime Mayor Oreja. Fue él dirigente popular y el frente constitucionalista PP-PSOE  contra el nacionalismo vasco lo que abrió en canal al socialismo, e hizo un largo parántesis en la amistad de ambos socialistas. Aquello pasó, hoy el PSE es un bloque sólido y compacto junto a un único e incontestable líder, el hijo de «Lalo», un hombre pragmático e introvertido que, pese a lo dicho y escrito no tuvo el beneplácito de Zapatero desde el minuto uno.

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