El Salvador

Funes: «Ha llegado el turno del ofendido»

El ganador de las elecciones presidenciales de El Salvador, Mauricio Funes, afirmó hoy, ante miles de simpatizantes que inundaron las calles de San Salvador, que ha llegado «el turno del ofendido» y anticipó que gobernará bajo la inspiración del difunto arzobispo Óscar Arnulfo Romero. Funes, miembro del ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), acabó, tras ganar las elecciones presidenciales del domingo, con 20 años de Gobiernos consecutivos de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), cuyo candidato, Rodrigo Ávila, ha aceptado públicamente su derrota. «Ahora es el turno del ofendido, ahora es la oportunidad de los excluidos, ahora es la oportunidad de los marginados, ahora es la oportunidad de los auténticos demócratas», dijo Funes en los primeros minutos de este lunes ante miles de simpatizantes que tras conocer su triunfo se concentraron en el lujoso Paseo General Escalón, en el oeste de la capital. Funes parafraseó el titulo del libro «El turno del ofendido» de Roque Dalton, el más insigne de los escritores y revolucionarios salvadoreños que fue asesinado en mayo de 1975 por sus propios compañeros de armas. En su emotivo discurso, mientras las calles de San Salvador y de las principales ciudades del país celebraban su victoria, Funes dijo que dedica su ascenso al poder «a un santo que ilumina al pueblo salvadoreño, a nuestro obispo mártir monseñor Óscar Arnulfo Romero». Romero, cuyo proceso de beatificación es estudiado por el Vaticano, fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un comando de ultraderecha que actuó por órdenes del mayor Roberto d'Aubuisson, fundador de ARENA. «Gobernaré como Monseñor Romero quería que los hombres de su tiempo gobernaran», expresó Funes, al destacar que el religioso pedía desde el púlpito que los gobernantes escucharan «el clamor de justicia del pueblo salvadoreño». El presidente electo afirmó que sus principales «armas» para gobernar será la Constitución de la República y la biblia porque no se puede dirigir sin la «inspiración de nuestro señor Jesús». «Gobernaré con el apoyo de los salvadoreños, incluyendo a los que este día no votaron por mí, no votaron por el FMLN, porque soy el presidente de todos los salvadoreños», expresó ante la multitud. Las calles de San Salvador siguen inundadas de simpatizantes del FMLN, que, vestidos de rojo, el color del partido, y alzando banderas gritan a todo pulmón «el pueblo unido jamás será vencido», canto insigne de su partido, que con su ascenso al poder se suma a los diversos gobiernos de izquierda en Latinoamericana.