Guerra sucia en la red

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a guerra sucia de los «sms» que tan excelentes resultados le dio al PSOE en aquellas 48 horas previas a la jornada electoral del 14-M ha vuelto a ponerse en marcha. Aquella maquinaria de las nuevas tecnologías que con tanto acierto manejaron al alimón Pepiño Blanco y Pérez Rubalcaba –se conoció como el «comando Rubalcaba»– tan sólo estaba dormida. Ahora emerge de nuevo a juzgar por los correos que han comenzado a circular, de los que voy a reflejar tan sólo uno. Entre la broma y la campaña electoral, ahí queda el poso. Como relataba mi abuela, «las cosas se dicen en broma pero se dicen». El «e-mail» expone: «Para que los hombres prosperaran, cuando Dios creó el mundo, les concedió dos virtudes. A los suizos les hizo ordenados y cumplidores de la ley. A los ingleses persistentes y estudiosos. A los japoneses trabajadores y pacientes. A los italianos alegres y románticos. A los franceses cultos y refinados. En el turno de los españoles, se volvió hacia el ángel que tomaba nota y dijo: «Los españoles serán inteligentes, buenas personas y del Partido Popular». Cuando acabo de definir la creación, el ángel dijo a Dios: «Señor, has dado a todos los pueblos dos virtudes y a los españoles tres. Eso hará que prevalezcan sobre los otros». Dios respondió: «Tienes razón. Como las virtudes divinas no se pueden anular, haré que cada español pueda tener dos nada más». Por eso hay tres tipos de español. Buenas personas y del PP, que no pueden ser inteligentes. Inteligentes y del PP, que no pueden ser buenas personas. Buenas personas e inteligentes, que no pueden ser del PP. Moraleja: sean buenas personas e inteligentes siempre, pero más cuando lleguen las elecciones. El PP no debería echar este asunto en saco roto. Aún es reciente el vídeo «pasapalabra» en el que el joven popular era ridiculizado por el socialista. El PSOE va a utilizar el internet, especialmente el You Tube, no en vano el partido de ZP va a reclutar a 50.000 internautas para que creen opinión y hagan agitación y propaganda en la esfera virtual e inundar la red de opiniones favorables a Zapatero y, en justa correspondencia, perjudiciales para Rajoy.