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«Ice Age 3»: Los dinosaurios renacen en 3D

En la nueva entrega de la saga,creada en 3D, los protagonistas no sólo se topan con nuevas caras, sino que descubren un mundo subterráneo donde los dinosaurios, supuestamente extinguidos, campan a sus anchas. Y la ardilla Scrat, enamorada...
 

  • «Ice Age 3»: Los dinosaurios renacen en 3D
    «Ice Age 3»: Los dinosaurios renacen en 3D

Tiempo de lectura 4 min.

02 de julio de 2009. 22:46h

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2/7/2009

Han pasado ya siete años desde que esa curiosa pandilla formada por un mamut, un tigre y un perezoso que hicieron de la Edad de Hielo el reinado de sus aventuras recaudara 382 millones de dólares en todo el mundo. Hoy regresan con la tercera parte de la exitosa saga, «Ice Age 3: el origen de los dinosaurios», y con nuevas sorpresas. En ella, su director, Carlos Saldanha, da un paso más allá y experimenta con el 3D: «Hace tres años empezamos a preparar la película y ya entonces apostamos por esta tecnología. De pronto, este año todas las películas de animación la usan...», constató en su reciente visita a España. «No es una experiencia nueva, pero se ha avanzado mucho en este campo. Se está redescubriendo el 3D, seguirá creciendo, y cada vez habrá más cines digitales», añade este brasileño de cuarenta años que también dirigió «Ice Age 2: el deshielo» (2006) y corealizó «Ice Age» (2002) y «Robots» en 2005.
En este filme, Manny, el mamut, está a punto de ser padre junto a su compañera, Ellie, mientras que el tigre Diego atraviesa una crisis existencial. Por su parte, Sid, el perezoso, encuentra tres huevos de Tiranosaurio-Rex y decide convertirse en «la madre» de los recién nacidos, lo que desembocará en el descubrimiento de un mundo subterráneo, cálido y tropical, habitado por dinosaurios.
El precio del paraíso
Ello constituyó un reto para el equipo que integra el estudio de animación Blue Sky: «Creamos un mundo completamente nuevo y tuvimos que hacerlo bien a la primera, porque elaborar esa cantidad de animales y vegetación a todo detalle era muy caro», constata Saldanha, que se había propuesto «ofrecerle algo nuevo» a la audiencia. Así, la película cuenta con nuevos personajes, como Buck, una intrépida comadreja cuyo objetivo es luchar contra el temible dinosaurio Rudy, o Scratte, la análoga del archiconocido Scrat. «Nos inspiramos en clásicos como "King Kong", en la llegada a la isla, y "Moby Dick", por la obsesión del capitán con la bestia», confiesa Saldanha, que reconoce asimismo la dificultad de introducir seres inéditos en una historia ya conocida, «porque tienen que encajar bien y has de seguir haciendo avanzar a los ya conocidos».
El cineasta, que desea que con esta entrega «la gente se ría» y que los padres disfruten tanto como sus hijos al verla, se vio acompañado en su visita por Juan Carlos Navarro, animador alicantino que forma parte de Blue Sky y que incluso hizo las veces de actor para recrear las emociones que expresan sus personajes: «Te grabas con la cámara a ti mismo para ver esas pequeñas cosas que te hacen estar vivo y ponerlas en la animación, como cuando Sid ve los huevos. Yo los sustituí por cojines», cuenta entre risas. Además, Navarro destaca que el 3D «es una oportunidad para enganchar a la audiencia. No buscamos asustar al público con los efectos porque lo sacaríamos de la narrativa; queremos que se centre en la experiencia, que merezca la pena el esfuerzo que hace por ir a una sala».
Rigurosos por los pelos
Los animadores han intentado ser fieles a la historia en la medida de lo posible: «Acudimos al Museo de Historia Natural de Manhattan, donde los expertos nos explicaron cosas que podían servirnos para crear a nuestros dinosaurios, especialmente en lo relativo al movimiento», especifica Navarro. «En cuanto a los mamuts, nos fijamos en los actuales elefantes, en el modo en que cuidan a sus crías y caminan». Claro que la realidad no siempre supera a la ficción, como indica el director: «Los dinosaurios no existieron en la Edad de Hielo, pero los animales tampoco hablan, así que pensamos, ¿por qué no?».
Detrás de un filme de animación existe un arduo proceso en el que participan cientos de personas. Todo es medido al detalle, desde la textura de la nieve hasta las pestañas y su movimiento: «Tenemos un amplio equipo de artistas y científicos que trabajan juntos. Existe un departamento específico sólo para el pelo, otro para el color, y también son importantes los escultores y los especialistas en efectos; por ejemplo, en líquidos», ennumera Navarro, que, a pesar de vivir en Estados Unidos, asegura que sigue todo lo que se está produciendo en España: «Aquí, las películas de animación tienen un perfil más internacional. Es positivo, porque el peso de lo español puede compartirse en el mundo y nos beneficiamos todos».
Oficina de sueños
Según la define Saldanha, Blue Sky es «una gran familia» que nació hace veinte años de la mano de siete amigos creativos que compartían su objetivo de hacer películas de animación y que hoy consta de 350 empleados. «Trabajamos duro, pero también nos divertimos, y eso se nota en el producto final», asegura el brasileño, que describió su despacho como «un lugar caótico, con juguetes por doquier y donde puedes llevarte  al perro los fines de semana». Todo con la finalidad de que el ambiente sea «lo más libre y distendido posible».
Ha pasado una década desde que el director participó en el rodaje del corto de animación «Bunny», que tardó dos años en crear. Asegura que, desde entonces, «el cambio ha sido revolucionario. La tecnología avanza cada vez más rápido, y la necesidad creativa le ha dado empuje. Pero a pesar de los avances, aún sentimos que no son suficientes».
 

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