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Saura insiste en que mantendrá el límite de velocidad pese a la división dentro del Govern ¿ El PP pide «anular o revisar al alza» esta restricción ¿ Hereu es partidario de la flexibilización nocturna

ICV se atrinchera con la medida de los 80 kilómetros pese al rechazo

  • ICV se atrinchera con la medida de los 80 kilómetros pese al rechazo

Tiempo de lectura 2 min.

14 de enero de 2009. 02:56h

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14/1/2009

barcelona- La polémica velocidad variable, que limitará a los conductores a ir entre 40 y 80 kilómetros por hora en función de congestiones, accidentes, clima y contaminación, se estrena mañana con una fuerte polémica y con posturas enfrentadas dentro del propio Govern. De momento, la medida se implantará en los accesos a Barcelona por la autovía de Castelldefels (C-31) y la autopista del Garraf (C-32). Hasta marzo no se impondrán multas. Opiniones contrarias El Servei Català de Trànsit (SCT), dependiente de la consejería de Interior, es contrario a flexibilizar la medida al alza en horario nocturno, a lo que son favorables el consejero de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal (PSC) y el Racc. En cambio, el consejero de Interior, Joan Saura (ICV), recordó ayer que la medida es un «acuerdo de Govern» y que por lo tanto, «no se plantea modificar el límite de los 80 kilómetros por hora». En la misma línea que el SCT, reiteró que «se mantendrá hasta que no se reduzca el umbral de contaminación que marca la Unión Europea». No obstante, Nadal, socio de Govern de Saura, se mostró anteayer favorable a aplicar flexibilidad para variar al alza el límite de velocidad por las noches. El director del Racc, Miquel Nadal, comparte la misma postura y recientemente señaló que «avalamos la velocidad variable, pero tarde o temprano se debe regular y poder circular a 100 kilómetros por hora en las zonas actuales de los 80 kilómetros por hora». Pero la inflexibilidad de ICV recibió ayer más críticas. El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, también del PSC, señaló que «la medida tiene que aplicarse tanto para reducir la velocidad como para aumentarla, el descenso de accidentes y contaminación se tiene que combatir con ambas posibilidades». Por su parte, el presidente del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, pidió «anular o revisar al alza la restricción de los 80 kilómetros». «La reducción de la velocidad hasta los 40 kilómetros por hora en los accesos a la ciudad es una medida absurda y ridícula que convierte a Barcelona en una ciudad al ralentí», añadió. El edil popular denunció que «esta medida encubre el afán de recaudación de la Generalitat por multas de tráfico y sólo se justifica para recaudar».

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