Asia

Sri Lanka pone fin a 25 años de guerra

Los Tigres Tamiles se rinden tras una ofensiva del Ejército que logró arrinconarlos en la última playa bajo su control. Prabhakaran, su histórico líder, podría haber caído. El conflicto deja 80.000 muertos

Una multitud se concentra mientras espera a que se confirme la noticia de la derrota del terrorismo en la isla en Colombo, Sri Lanka
Una multitud se concentra mientras espera a que se confirme la noticia de la derrota del terrorismo en la isla en Colombo, Sri Lanka

Bangkok- La guerrilla tamil asumió ayer su aniquilación total ante la imposibilidad de disfrazarse esta vez con un alto el fuego: los rebeldes han sido aplastados por una fuerza militar muy superior en número y armamento. Es el fin de una guerrilla que consiguió éxitos increíbles.Hace tan sólo tres años, controlaban un tercio del territorio y sostenían un estado propio, con tribunales, impuestos y una administración paralela. Su otrora temible fuerza bélica, que llegó a contar con aviones y barcos de guerra, había quedado reducida en las últimas horas a unos 200 guerrilleros, acorralados sin víveres en menos de un kilómetro cuadrado, donde se atrincheraron junto a miles de civiles.En una acción desesperada, muchos guerrilleros lanzaron entre el sábado y el domingo una última ofensiva suicida y se abalanzaron sobre el enemigo detonando los últimos explosivos. Detrás de ellos apareció una legión de fantasmas: decenas de miles de civiles hambrientos y atemorizados, para quienes acababa una angustiosa encerrona bajo fuego de mortero que ha durado semanas. El Ejército de Sri Lanka también cree haber encontrado entre los cadáveres la pieza más cotizada de la cacería: el cuerpo sin vida del legendario Prabhakaran, líder del movimiento y quien durante décadas aseguró que nunca lo cogerían vivo. «Sólo nos quedaba una opción: eliminar la última excusa del enemigo para aniquilar a nuestro pueblo. Hemos decidido silenciar nuestras armas y la batalla ha llegado a su amargo final», claudicó, desde el exilio, el jefe de relaciones internacionales de la guerrilla tamil. El fin de la guerra civil abre varios interrogantes. Lo más urgente es saber qué ocurrirá con los civiles de etnia tamil. Desde la capital, el presidente Rajapaksa insiste en que se está trabajando para la reconciliación y para que los refugiados sean realojados en zonas seguras y tratados como ciudadanos normales. Por su parte, los activistas en el exilio denuncian que existe una agenda secreta de la mayoría cingalesa para marginar, e incluso exterminar, al pueblo que ha sostenido a la guerrilla. También queda por resolver el balance de la tragedia: el enigma de lo que ha sucedido en los últimos cinco meses en el noreste de la isla, cerrada a la Prensa y los observadores internacionales. Los cálculos más optimistas hablan de varios miles de muertos y la ONU se está planteando abrir una investigación para determinar si se han producido crímenes de guerra en ambos bandos. La última incógnita por despejar es la del futuro del LTTE, un movimiento que sigue contando con apoyos en el extranjero. Algunos analistas creen que la guerrilla volverá a la carga con una táctica que conocen bien: el terrorismo suicida. La próxima batalla podría llegar por el flanco de la economía: una campaña terrorista para ahuyentar el turismo, destruir el nervio financiero y colapsar el país.

De la secesión al cruel terror1970. FundaciónVellupillai Prabhakaran funda el germen de la guerrilla para luchar por la independencia tamil (de origen indio y religión hindú) y contra la discriminación de la mayoría cingalesa.1983. arranqueLos guerrilleros matan a 13 soldados cingaleses. La respuesta dejó 600 tamiles abatidos. Es el «julio negro». 1987. apogeoLos tamiles toman la Península de Jafna. Controlan un tercio del país, dos tercios de las costas y tienen aviación propia.1996. terrorismoTras perder Jafna, los tamiles matan a 200 personas con un camión bomba. La presidenta Kumaratunga ordena una sangrienta ofensiva. 2009. ocaso El Ejército de Sri Lanka acorrala a la guerrilla. Ayer, 17 de mayo de 2009, los «tigres» anuncian que dejan las armas tras 25 años de lucha y 80.000 muertos.