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La ONU y el cambio climático

  • La ONU y el cambio climático

Tiempo de lectura 5 min.

11 de diciembre de 2008. 23:12h

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12/12/2008

Va a ser un paso clave hacia el objetivo compartido de una estructura climática mundial medioambientalmente eficaz y econonómicamente sostenible en la que participen las principales economías. EEUU se ha comprometido a asumir un papel de liderazgo en el desarrollo de una nueva respuesta mundial al cambio climático La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se está celebrando en Poznan marca el ecuador del Plan de Acción acordado en Bali en diciembre de 2007 por las Partes en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Creemos que va a ser un paso clave hacia el objetivo compartido de una estructura climática mundial medioambientalmente eficaz y econonómicamente sostenible en la que participen las principales economías. Estados Unidos se ha comprometido a asumir un papel de liderazgo en el desarrollo de una nueva respuesta mundial al cambio climático. El último año ha sido productivo, con tres reuniones de seguimiento según la Convención Marco de la ONU y una reunión sin precedentes sobre Seguridad Energética y Cambio Climático en la que participó durante la Reunión de las Principales Economías sobre Seguridad Energética y Cambio Climático (MEM) -incluida la Unión Europea- que representan alrededor del 80% del consumo energético, la producción económica y las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales. En Poznan, nuestra principal prioridad será basarnos en esas conversaciones para crear el marco para un resultado efectivo en 2009. Esperamos que Poznan contribuya a un entendimiento más profundo de las prioridades y las expectativas. En concreto, esperamos establecer un plan de trabajo práctico que guíe la transición hacia una agenda de negociación para llegar a un acuerdo en diciembre de 2009 en Copenhague. Esperamos trabajar con nuestros socios europeos en este decisivo empeño. Las cuestiones que se están tratando en Poznan subrayan la importancia de la investigación y el desarrollo de tecnología energética limpia. Para hacer frente con eficacia al cambio climático, necesitamos nada menos que una revolución de la tecnología limpia. Estados Unidos ha estado colaborando con Europa y con países de otras partes del mundo para aumentar el comercio y la inversión en tecnología energética limpia. La cooperación entre Estados Unidos y Europa es esencial para alcanzar nuestros objetivos. Por ello, mi Embajada considera que la cooperación en el ámbito de la energía limpia y renovable es un pilar de nuestra relación bilateral con España. Ambos países siguen beneficiándose de una colaboración que incluye diálogo e intercambios con el gobierno, investigación y desarrollo en el ámbito científico e importantes inversiones por parte del sector privado. Creo que España y Estados Unidos, como líderes en el desarrollo de energía limpia, todavía tienen mucho que aprender uno de otro y nosotros esperamos continuar el diálogo. Una revolución tecnológica verde requiere incentivos públicos, alianzas público-privadas y un clima de inversión positivo para atraer capital de inversión privado, fuente de tanta innovación en alta tecnología. Desde 2001, Estados Unidos ha empleado 45.000 millones de dólares en programas para fomentar la ciencia y la tecnología relacionadas con el cambio climático. Y en los últimos ocho años, el Gobierno de Estados Unidos ha dedicado más de 18.000 millones de dólares dentro del país a investigar, desarrollar y promover fuentes de energía limpias. Además, hemos reservado 67.500 millones de dólares para garantías de préstamos para financiar tecnologías que promuevan el uso de tecnología energética limpia, como el carbón limpio, la energía renovable, la nuclear, la eléctrica y otras tecnologías avanzadas. Las empresas españolas han respondido a las grandes oportunidades existentes en Estados Unidos y ahora poseen parques eólicos, fábricas de turbinas eólicas, instalaciones de energía solar, plantas de producción de biocombustible, centrales de cogeneración, incluso una empresa eléctrica regulada, en Estados Unidos. De hecho, en cada uno de los tres últimos años, en Estados Unidos se ha instalado más potencia eólica que en ningún otro país del mundo y una parte importante de esa capacidad es propiedad de empresas españolas. Nos alegramos y fomentamos activamente estas inversiones en energía limpia por parte del sector privado y creemos que desempeñarán un papel esencial en la respuesta al cambio climático. Un ejemplo de alianza público-privada en Estados Unidos es el programa de Líderes Climáticos de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA por sus siglas en inglés). Lanzado en 2002, se trata de una asociación entre la industria y el gobierno que da orientación y reconocimiento a empresas estadounidenses para ayudarlas a desarrollar y poner en práctica estrategias globales en materia de cambio climático. La EPA trabaja con más de 230 empresas líder para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a través de innovadoras soluciones tecnológicas y de eficacia como la alimentación de fábricas con biogás o la instalación de paneles solares en las cubiertas. Los estados y los municipios de Estados Unidos también están desempeñando un papel clave en la inversión en tecnología limpia. A finales de 2007, los estados de Texas, California, Minnesota, Iowa y Washington producían 10.530 megavatios de capacidad eólica instalada, el 11% de la capacidad eólica mundial. Entre 2000 y 2006, la economía de Estados Unidos registró un aumento superior al PIB de Francia (1,5 billones de dólares) y la población creció más que la suma de las de Austria y Suecia (17 millones de personas), mientras que las emisiones netas de gases de efecto invernadero en Estados Unidos se redujeron un 3%. Como muestra nuestro compromiso con la inversión nacional y también con la cooperación con socios internacionales, la tecnología es una herramienta esencial para responder al reto del cambio climático mundial de una manera que pueda ayudar, y no perjudicar, a nuestras economías, a pesar de los retos económicos actuales a los que todos hacemos frente. En esta reunión de Poznan, esperamos establecer un plan de trabajo objetivo que sustente las negociaciones para alcanzar un acuerdo medioambientalmente eficaz y económicamente sostenible el año que viene en Copenhague. Eduardo Aguirre es embajador de Estados Unidos

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