MENÚ
lunes 11 noviembre 2019
22:53
Actualizado

Libertad frente a imposición

Tiempo de lectura 4 min.

11 de mayo de 2009. 00:24h

Comentada
11/5/2009

El bilingüismo es bueno para el desarrollo mental de un niño, porque desarrolla mayor facilidad que el monolingüismo en el aprendizaje de otros idiomas, independientemente de los que marquen su formación: euskera y castellano, catalán y castellano, gallego y castellano, inglés y castellano o inglés y euskera. A cualquiera de ustedes, lectores, la última posibilidad les parecería una aberración, porque se ignora el español, la lengua del país, hablada por cientos de millones de personas. Con la normativa actual, ¿a qué lugar queda relegado éste en las comunidades que tienen lengua propia? Ésa es la cuestión. Está demostrado que los niños son capaces de aprender tres idiomas sin darse cuenta, si les son inculcados desde una edad muy temprana. Arrancan a hablar un poco más tarde, pero serán trilingües. Y lo digo por experiencia. Pero deberán ser los progenitores los que dilucidarán estas dudas sobre las lenguas en las que se educan a sus vástagos y no la obligatoriedad de una u otra, impuesta por el Gobierno autonómico de turno, en base a argumentos nada respetuosos con los derechos individuales. Además, ha quedado demostrado, en contra de la normativa impuesta en las autonomías con lengua propia, que el uso normalizado de catalán, vasco o gallego no queda garantizado por la obligatoriedad de que ésta sea la lengua vehicular en los centros docentes públicos. El resultado, conocido a estas alturas del partido, es que la mayor parte de los niños, fuera del control escolar, habla castellano, que es la lengua prohibida. Y lo afirmo por experiencia propia con niñ@s que en su casa y en el colegio su idioma natural era el autonómico. La educación de los futuros ciudadanos debería estar por encima de las pugnas políticas entre quienes creen que en virtud del principio de territorialidad la homogeneización lingüística y cultural debe fundamentarse en la lengua regional para alcanzar la soberanía y quienes defienden la española para evitar que eso suceda. El Parlamento Europeo aprobó en febrero un informe que defiende la libertad y el derecho de los padres a elegir la lengua de escolarización de sus hijos. Adoptó recomendaciones tan importantes como la de que  ningún escolar podrá ser privado de la enseñanza en la lengua oficial del Estado, o la advertencia de que es un error promover una lengua a costa de los derechos de los hablantes de otra. El PSOE sumó sus votos a los de PNV y CiU para eliminar del texto la referencia a la necesidad de garantizar a los padres la posibilidad de elegir la lengua de sus hijos en la escuela. En Cataluña promueve la Ley de Educación, que consagra definitivamente la inmersión lingüística en catalán, con la consiguiente marginación de la lengua española, pero en Euskadi ha suscrito un pacto con los «populares» que establece la libertad en la elección del idioma para la educación de los hijos. La racionalidad debería ser capaz de solventar estas diferencias, pero cuando resulta imposible la polémica se traslada a los tribunales. Pues bien, en España, el Constitucional tendría que haber resuelto si el Estatuto catalán, que consagra la discriminación del español, se ajusta o no a la Constitución. Pero tres años después de que le fuera planteada esta consulta sigue sin pronunciarse.

Últimas noticias