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Los habitantes de la zona de Peu del Funicular se manifestarán hoy para pedir su cierre

Los menores del centro Vilana de Vallvidrera atemorizan a los vecinos

Tiempo de lectura 2 min.

17 de noviembre de 2008. 02:51h

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17/11/2008

BARCELONA- «Hará ya unos ocho años de aquello. Una chica llegó corriendo a la estación, sin aliento, y me pidió dinero para comprar un billete de tren. Mientras buscaba en el monedero me explicó que se había escapado del centro de menores, que no estaba bien allí. No sé que habrá sido de ella. El centro de acogida para chicas cerró hace siete años, pero volvió a abrir hará unos tres años reconvertido en un centro para menores inmigrantes, que es más conflictivo», explicó Anna , vecina de Vallvidrera, a LA RAZÓN. El lugar del que habla es el centro de menores Vilana, situado en junto a la estación del Peu del Funicular, en el distrito de Sarrià- Sant Gervasi. Acoso Anna dijo que es más problemático porque alguna vez, los chavales, adolescentes magrebíes, la han increpado. «Un día me dirigía a coger el funicular, un chico me seguía y otro observaba desde unos cinco metros. Me metí la mano en el bolso para coger el móvil, y se fueron corriendo. Lo que más miedo me da es pensar qué deberían tener planeado para reaccionar de esta manera», añadió. El de Anna no es un caso aislado y la mayoría de vecinos han sufrido amenazas y robos. Los chavales del centro son noticia estos días porque los vecinos del Peu del Funicular y de Vallvidrera denunciaron que tienen al barrio atemorizado. Para que se escuche su denuncia, hoy, a las 8.00 horas, coincidiendo con la hora entrada en el Colegio Montserrat, se manifestarán. Los alumnos del colegio Montserrat son los que más estopa reciben de los menores. Los jóvenes, que tienen entre doce y 18 años, insultan a los niños, les roban la pelota y el resultado es que tienen miedo. Lo que en unos casos es una gamberrada, en otros va más allá, convirtiéndose en delito. Menores del centro han cometido varios atracos en el último mes. Jacqueline Jacquet, vecina de la carretera de las Aïgues, muy conocida en el barrio de Vallvidrera, es otra de las víctimas. Bajaba por las escaleras cercanas a Peu del Funicular y unos chavales la asediaron y le robaron el bolso. Desde el propio centro, tanto su directora como un guardia de seguridad declinan hablar. El bar de Víctor, muy cercano al centro, es el punto de encuentro de todos los rumores del barrio. En ese punto confluyen rumores y comentarios de todo tipo, e incluso se habla de atracos. Víctor explicó a este diario que «hace tiempo que los padres no dejan que sus hijas vayan sin acompañar por el barrio». En el bar también hay problemas, cuando los menores exigen poder comprar tabaco. «Tenemos muchos problemas, nos amenazan, persiguen a las chicas y a los niños, aunque nunca a los hombres», señaló Víctor, que lleva seis meses en el lugar. Por la ventana, se ve un coche de los Mossos d¿esquadra. Llevan dos semanas patrullando a diario por los alrededores del centro Vilana.

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