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Manuel Chaves, Vicepresidente tercero

«Mosquetero del felipismo»

  • «Mosquetero del felipismo»
    «Mosquetero del felipismo»

Tiempo de lectura 2 min.

08 de abril de 2009. 01:50h

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8/4/2009

Fue el impulsor de la vieja foto del «Clan de la tortilla», símbolo de la refundación sevillana del PSOE. En una pradera de Dos Hermanas, Chaves sonríe junto a Felipe, Carmen, Alfonso, Borbolla, Yáñez y Hermosín. En aquel tiempo, ninguno sabía nada de un tal Zapatero, entonces con 13 años. Manolo, todo un dinosaurio político, es el último «mosquetero» de la dinastía felipista. El único, junto a Ibarra, que ha mantenido su amistad y con quien muchos veranos almuerza en la Venta de Vargas, cerca del municipio gaditano de Conil, su gran refugio. Nacido en Ceuta, su vida transcurrió entre Sevilla, Cádiz y Córdoba. En los sesenta, mientras estudiaba en la Universidad sevillana, conoció a antifranquistas como Amparo Rubiales, Rafael Escuredo y el propio Felipe. Allí comenzó su actividad política. Siempre a la vera de González, con quien sintonizaba más que con Guerra, afrontó como ministro de Trabajo la primera huelga general de la democracia. Participó en la reconstrucción de UGT en Andalucía, pero a raíz de aquello dejó de hablarse con Nicolás Redondo. Casado, con dos hijos, ha sido de los «barones» más poderosos, junto a Bono y Rodríguez Ibarra, llamados «Los tres tenores». Aterrizó en Andalucía a regañadientes, tras enfrentarse entre Alfonso Guerra y Pepote de la Borbolla, y forjó un férreo entramado de poder. Afable en las formas, caústico y correoso cuando quiere, le gusta el cine, Los Beatles y Pink Floyd. En Manuel Chaves se cumple su canción: Los «viejos rockeros» nunca mueren.

 

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