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Un hombre tranquilo

Tiempo de lectura 4 min.

24 de noviembre de 2008. 00:00h

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24/11/2008

Lo dicen los periódicos de estos días atrás: "De Juana pasea tranquilo por las calles de Belfast". Tanto se insiste en la tranquilidad irlandesa de De Juana -como si en Euskadi fuera él quien es increpado por la calle y no los obligados a llevar escolta- que me he terminado acordando de "Un hombre tranquilo", la inolvidable película de John Ford en la que John Wayne representa el papel de un boxeador irlandés emigrado a los Estados Unidos que mata a un hombre en un ring y decide volver a su pueblo natal para eso, para encontrar algo de tranquilidad y rehacer su vida. De Juana también ha ido a Irlanda con ese objetivo. Así le ha definido expresa y literalmente Shawn Devine, el hombre que ahora es su abogado y que lo ha sido de docenas de terroristas del IRA: "De Juana es una buena persona que ha venido a Irlanda a rehacer su vida".

En la película de John Ford había un personaje entrañable, Michaleen, que le ayudaba al boxeador a saber conducirse en la sociedad irlandesa de forma conveniente y a evitar meterse en líos. En el culebrón de De Juana en Irlanda, James Monaghan, el "ex" terrorista que le acogió en su domicilio, ha tratado de emular ese simpático papel de guía autóctono que conoce las costumbres del lugar. La diferencia entre uno y otro está en que Michaleen era un tipo pacífico que tenía un coche de caballos y que se prestaba a realizar servicios tan candorosos como el de hacer de carabina del noviazgo de John Wayne con la actriz Maureen O'Hara mientras que James Monaghan tiene un violento curriculum de ex jefe del departamento de ingeniería del IRA provisional y de convicto en Colombia por entrenar a las FARC. La ligera diferencia entre ambos reside, sí, en que Monaghan en vez de ayudarle a De Juana a evitar meterse en líos se ha metido en un buen lío él mismo cuando, coincidiendo con la visita de De Juana, la Policía ha registrado su domicilio y ha encontrado un arsenal de dispositivos para la fabricación de explosivos.

La diferencia entre los "hombres tranquilos" que encarnan John Wayne y De Juana se halla en que el primero vive atormentado por una muerte que provocó sin querer mientras el segundo ha proclamado ser muy feliz cada vez que recuerda las veinticinco muertes que causó voluntariamente. La diferencia está en que todo el argumento de la película de Ford consiste precisamente en la decisión firme que toma el héroe de no recurrir nunca más a la violencia aunque sea la del deporte y en los esfuerzos que realiza para no usar los puños ni en legítima defensa mientras De Juana se burla de sus víctimas y de la Justicia española, que ha sido injustamente generosa con él, nos desafía a todos, chulea, se alegra y se pavonea de sus asesinatos a la vez que busca una cobertura ideológica, moral y propagandística en el posterrorismo irlandés. La gran diferencia entre esas dos historias es que la primera es la de una película deliciosa que ha dejado en todo el mundo un buen recuerdo mientras la segunda es la de una realidad terrible que nuestro Gobierno y nuestros jueces podían haber evitado.

 

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