Literatura

España

Un whisky con limón para recordar a Benedetti

Un whisky con limón para recordar a Benedetti
Un whisky con limón para recordar a Benedettilarazon

El fallecimiento del escritor Mario Benedetti ha desencadenado cientos de reacciones sobre su influencia social, literaria y política. Ayer, el Salón de los Pasos Perdidos del Parlamento de Montevideo se llenó de quienes quisieron dar su adiós último al autor. Para Álvaro Mutis, su marcha significa para Latinoamérica «la pérdida de un escritor continental, un autor cuya obra refleja el sentir de todos los países de la región». La poeta Cristina Peri Rossi ha subrayado su militancia con los desfavorecidos: «Se convirtió en un escritor revolucionario, consiguió conectar con un público que quería cambios políticos y sociales en América Latina. Es un escritor político con todo lo bueno que eso implica, pero también con sus partes negativas». Una postura que coincide con la de Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes: «Su creación literaria ha estado marcada por el compromiso con los más débiles y por el dolor de la distancia y el exilio. Entendió como pocos la sociedad contemporánea».

 

Visceral y sincero

 

Esta faceta fue también remarcada por el Premio Nobel de Literatura José Saramago: «Era el poeta del exilio, pero, viviera donde viviera, nunca salió de su patria». Luis Sepúlveda ha sido más visceral y sincero: «Me levanté de mala gana. Sólo me apetece emborracharme, pedir un whisky y decirle al camarero que me ponga el más humilde que tenga con una rodaja de limón». El Premio Cervantes Antonio Gamoneda optó también por un perfil más humano: «Era un ser admirable. Era una persona muy necesaria en el terreno del pensamiento social y en el de la honradez». Por esta misma senda se expresó Serrat, que puso música a sus poemas: «Era un hombre en el mejor sentido de la palabra. Ha dejado en América ideales de libertad, justicia y solidaridad». El Académico de la RAE Francisco Rico resaltó «la capacidad de llegar a los lectores sin renunciar a una idea fuerte de la poesía», y Chus Visor, su editor en España, señaló: «Era como su poesía, natural, humilde y cercano».