MENÚ
martes 22 octubre 2019
02:24
Actualizado

Una pregunta para usted: el imparable auge del tuteo

El uso del tú fue uno de los detalles más llamativos del debate televisivo de Zapatero. Con su renuncia al usted, intentó presentarse como un líder en tiempo de crisis. ¿Es el fin de la cortesía como la conocemos?

  • Una pregunta para ¿usted?: el imparable  auge del tuteo
    Una pregunta para ¿usted?: el imparable auge del tuteo
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

31 de enero de 2009. 23:46h

Comentada
Madrid. 31/1/2009

El nombre del programa apenas dejó margen de error a los participantes: si tenían una pregunta para Zapatero, debían formularla de usted. Pero el presidente no gozó de la misma ventaja, pues el título no le dio ninguna pista sobre cómo responderles. Y esta ambigüedad desembocó en uno de los detalles más llamativos de la velada: su confuso empleo de esta fórmula de cortesía. A unos les trató de usted, a otros de tú y al resto con una errática mezcla de ambas fórmulas. En los últimos años, el auge del tuteo se ha convertido en un campo de minas  lingüístico; este lunes, al líder socialista le estalló más de una bajo los pies.
Hubo una época en que estas disquisiciones habrían resultado inconcebibles. El usted era la norma universal y ningún presidente se habría atrevido a tutear a un ciudadano ante millones de televidentes. En esos años, los partidos empleaban la tercera persona hasta en los carteles electorales: «Vote Centro», pidió la UCD en las primeras elecciones generales.
Somos solidarios
Pero los tiempos han cambiado y, con ellos, los políticos. Ahora que la informalidad se ha impuesto, no hay pecado más grave que estar demasiado obsesionado por la etiqueta. De ahí que el lenguaje haya tenido que amoldarse a estos cambios sociales. «El auge del tuteo en los últimos tiempos es un síntoma de que la sociedad da menos importancia a la jerarquía que a la solidaridad: ahora la prioridad es recalcar las cosas que unen a los hablantes», explica María Cristobalina Moreno, profesora de Lingüística de la Universidad de Georgetown, que ha investigado este fenómeno.
Siempre atento a estos cambios, Zapatero se plantó este lunes ante los ciudadanos y, si no peinaban canas, les habló de tú. Su intención era evidente: abrillantar su imagen de líder cercano en tiempos de crisis y, de paso, marcar distancias con Mariano Rajoy, que trató de usted a todo el mundo cuando acudió al mismo programa. «Quería transmitir el mensaje de que los españoles podemos salir de ésta si trabajamos juntos», explica Antonio Gutiérrez-Rubí, experto en comunicación política. «Para ello, el tú es más eficaz, porque enseguida te lleva al nosotros. En cambio, el usted es menos inclusivo: te aleja de la gente».
Un líder distante
Pero esta estrategia también tiene sus riesgos. Y, según avanzó el programa, las desventajas del tono informal del presidente se fueron haciendo más evidentes. Una regla básica de la comunicación es que el trato debe ser recíproco. Por eso, a muchos les chirrió que el presidente tutease a ciudadanos que se habían dirigido a él en tercera persona. «Zapatero buscó la cercanía, pero le salió mal: al no devolver el trato de respeto que él recibía, parecía más distante», asegura Diego Zala, director de Estudios de Postgrado de la Escuela Internacional de Protocolo.
 En ocasiones, el propio presidente pareció desconcertado por esta asimetría de trato. Con los jóvenes no tuvo excesivos problemas: los tuteó sin dudar. Tampoco con las personas mayores, a las que trató de usted. Sin embargo, con los interlocutores de mediana edad le tocó improvisar. Fue entonces cuando llegaron los tropezones: hubo cuarentones a los que tuteó y treintañeros a los que llamó de usted. En cinco ocasiones, mezcló ambos tratamientos con la misma persona sin seguir un criterio claro. «Muchísimas gracias por tu... por su pregunta», le dijo a Rafael Lafuente, el pacifista que le incomodó con las ventas de armas a Israel. Y, durante los siguientes tres minutos de conversación, le tuteó en cinco ocasiones y le llamó de usted en dos.
Uno de los diálogos más curiosos lo mantuvo con Rafael Campos, un empresario de la construcción de 36 años. Al principio, el presidente adoptó un tono paternalista ante sus quejas por el paro. «Te puedo asegurar que te entiendo», le contestó. Sin embargo, su lenguaje se tensó cuando el hombre le echó en cara su sueldo de 89.000 euros. «Con la tercera parte de eso, yo saco adelante a mi familia», le espetó Campos. Y al presidente, quizá acostumbrado a sus careos con Rajoy en el Congreso, le salió el usted. «Lo que le quiero transmitir es que mantenga la confianza», le respondió con gesto algo crispado. En cuanto la situación se complicó, el presidente redescubrió la utilidad de este formalismo. «A veces, es una manera de marcar distancias», explica Alberto Gómez-Font, filólogo de la Fundación del Español Urgente. «Cuando te sientes agredido, te puede salir de forma inconsciente».
Harapientos y encorbatados
Para los lingüistas, los titubeos de Zapatero son el reflejo de una sociedad que no se ha acostumbrado del todo al auge del tuteo. «Cada vez es más difícil saber cómo debes llamar a la gente», explica Juan Luis Recio, sociólogo y asesor de comunicación. «Las relaciones son cada vez más informales. La división entre las clases se ha limado, sobre todo en las zonas urbanas. De hecho, en muchos casos, los harapientos son los más ricos, mientras que la corbata se ha convertido en el mono de trabajo de bastante gente sin muchos recursos».
Ante estas dudas, los expertos suelen recomendar que lo más inteligente es tirar por arriba.  Siempre es mejor pecar de formalista que ofender a alguien con un tuteo inapropiado. Y también conviene que sea la persona de mayor rango quien decida la fórmula que debe usarse. «Eso es lo que tendría que haber hecho Zapatero», dice Diego Zala. «Como estaba en una posición jerárquicamente superior, podría haber pedido que le tutearan desde el principio. Y si la gente insistía en llamarle de usted, debería haberles respondido igual».
Sin embargo, este consejo está perdiendo vigencia en los últimos tiempos, a medida que este símbolo de respeto se ha ido convirtiendo en un sutil método de  agresión. Algunos lo emplean de forma preventiva para evitar que los tutee alguien a quien consideran inferior. Otros lo convierten en una forma de señalar las diferencias de edad de forma velada (y algo puñetera). «Muchas personas de 60 años se irritan si las llaman de usted, porque los hace sentirse viejas», explica María Cristobalina Moreno.
Igual de corteses
En lo que sí discrepan los expertos es en valorar las consecuencias sociales de la extinción del usted. Para Moreno, debemos asumir los cambios con filosofía: el lenguaje sigue a los cambios sociales y no al revés. La filóloga opina que nuestra  sociedad es igual de cortés (o descortés), independientemente del uso del tuteo. «Lo único que cambia es el contenido de la cortesía», explica. «La etiqueta va cambiando al mismo ritmo de la sociedad, en la que ahora prima el igualitarismo, la solidaridad, el buen rollo...».
Sin embargo, el lingüista José Antonio Millán cree que la tendencia está llegando demasiado lejos. Por ejemplo, no entiende a los médicos que escamotean el usted a todos sus pacientes, aunque sean ancianos. O a los periodistas que gritan «oye, ministro», mezclando un título con un tuteo. «El usted es una barrera contra la descortesía», argumenta. «El verbo va en tercera persona, lo que supone una barrera social muy útil. De hecho, resulta más fácil decir "eres un idiota" que "es usted un idiota"».

El hombre que tuteó a Zapatero
Quizá fuese la impresión de charlar con el presidente ante millones de espectadores, pero los participantes de «Tengo una pregunta para usted» no llevaron a la práctica el consejo de los expertos en protocolo: si alguien te habla de tú, tienes derecho a responderle con la misma fórmula. El único que se atrevió a tutear a Zapatero fue José Vicente Bosch, que se burló del «patriotismo consumista» que defienden algunos de sus ministros. «En vez de Audis y Mercedes, ¿por qué los políticos no dais ejemplo y usáis coches españoles como el Seat Toledo?», le preguntó. El restaurador valenciano no se dio cuenta de que había tuteado al líder socialista hasta el día siguiente, cuando se lo comentó un amigo. «No lo tenía preparado, simplemente me salió así en el momento», asegura. «Le considero una persona igual que yo, así que le hablé de tú. En el programa nos pidieron que le tratáramos con respeto, pero no dijeron nada del tuteo. A mí no me importó que me hablase de tú, así que no creo que a él le molestara».

Últimas noticias

Red de Blogs

Otro blogs