Internacional

Evo Morales llega a México: “Vuestro presidente me ha salvado la vida”

El dimitido mandatario de Bolivia tendrá asilo político en territorio mexicano tras un accidentado periplo por el espacio aéreo de varios países latinoamericanos

El ex presidente Evo Morales ya está en México en calidad de refugiado político tras salir precipitadamente de Bolivia en medio de una profunda crisis, calificada de golpe de estado por las autoridades mexicanas, que le han concedido asilo. A las 11:17 del martes (hora local) Evo se asomaba a la puerta del avión de la Fuerza Área Mexicana que le había ido a buscar a Cochabamba y que acababa de aterrizar en el aeropuerto de la Ciudad de México. Saludó desde lo alto de la escalera, pareció dudar un instante y finalmente se encaminó al encuentro del ministro de Exteriores Marcelo Ebrard, que lo recibió con un saludo caluroso: apretón de manos, abrazo y palmadas cariñosas en el rostro.

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«El presidente de México me salvó la vida», dijo el mandatario indígena, que viajó acompañado por el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, también dimitido, y por su hija Eva Liz Morales y la ex ministra de Salud, Gabriela Montaño. Morales reiteró que abandonó el país porque su integridad estaba en peligro. No ofreció detalles sobre cuál será su lugar de residencia ni en qué va a consistir su actividad en México, pero Morales afirmó que «mientras tenga la vida, seguimos en política» e insistió en que su único delito es ser «indígena y antiimperialista» y su único pecado, implementar programas sociales «buscando igualdad y justicia».

50.000 dólares por delatar

Morales detalló que uno de los oficiales militares que estaba a cargo de su seguridad cuando decidió dimitir y retirarse a la zona de Cochabamba el pasado fin de semana, recibió una oferta de 50.000 dólares por entregarlo.

«Ya está aquí en tierras mexicanas donde gozará de libertad, seguridad, integridad y protección a su vida. Bienvenido Evo, un saludo del presidente López Obrador y de todo el pueblo de México», dijo el ministro Ebrard, que mostró su satisfacción por la llegada del dirigente sudamericano. «Es un día de alegría porque el asilo que se había ofrecido ha sido efectivo».

El viaje de Evo Morales a México fue un periplo tortuoso de escalas, permisos de vuelo cancelados y rodeos por rutas alternativas para sortear los obstáculos. «Fue como un viaje por la política latinoamericana», dijo el ministro de Exteriores unas horas antes del aterrizaje definitivo, que finalmente se resolvió gracias a negociaciones diplomáticas a varias bandas.

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En la tarde del lunes el presidente Andrés Manuel López Obrador había dado la orden de que una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana partiera hacia Bolivia para recoger a Morales. El plan inicial era que realizase una parada en Lima para repostar, pero una vez en suelo peruano el avión tuvo que esperar a que llegasen las autorizaciones de Bolivia para acceder a su territorio, una circunstancia que no resultó fácil por la delicada situación de vacío de poder tras la renuncia de Morales y las principales autoridades políticas del país que hubieran podido sustituirle de manera natural.

«No está claro quién decide qué», apuntó Ebrard. Al llegar al espacio aéreo de Bolivia las autoridades les notificaron que el permiso había sido cancelado, de modo que la aeronave mexicana tuvo que regresar a Lima. Después de varias horas de gestiones fue el comando de la Fuerza Aérea de Bolivia quien otorgó el permiso, «lo cual también dice quién tiene el poder ahorita en Bolivia», subrayó el ministro. México ha calificado de golpe de estado la implicación de los militares en la salida del país de Evo Morales, después de que altos mandos le animasen a marcharse en un mensaje televisado. «El Ejército pidió la renuncia del presidente y eso violenta el orden democrático del país», indicó el titular de Exteriores.

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El regreso a México pretendía realizarse por la misma ruta pero una vez en la ciudad de Cochabamba, donde esperaba Morales, el Gobierno de Perú canceló de nuevo la autorización de usar su territorio para repostar de camino a México «por valoraciones políticas», de modo que los negociadores mexicanos tuvieron que buscar un plan B. El momento más tenso del viaje se produjo en este momento según el relato de Marcelo Ebrard.

La terminal aérea estaba rodeada por simpatizantes de Morales y en el interior había miembros de las Fuerzas Armadas bolivianas mientras el presidente ya estaba a bordo del avión militar mexicano. Una situación de extremo nerviosismo que, de haberse prolongado, podría haber puesto en peligro la integridad de Morales, según Ebrard, que añadió que «eso fue muy difícil, muy tenso». Finalmente la Fuerza Aérea boliviana autorizó el despegue in extremis, porque «ya no nos iban a permitir salir, así que por un milimétrico espacio se dio la salida».

Solución diplomática

Tras una intensa negociación diplomática se consiguió establecer una ruta por Paraguay, gracias en parte a la ayuda del presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, y Al gobierno de Brasil, que colaboraron en las conversaciones. El avión hizo una escala en Asunción para cargar combustible y encaró rumbo a la Ciudad de México, aunque no por la ruta más directa ya que otros países cerraron su espacio aéreo.

La acogida de Evo Morales es la acción más contundente en política exterior que ha llevado a cabo el gobierno de López Obrador tras un año al mando del país en el que no ha realizado ningún viaje oficial al extranjero y los gestos hacia Suramérica habían sido escasos. México solicitó a la Organización de Estados Americanos (OEA) convocar una sesión extraordinaria para tratar la situación de Bolivia después de criticar con dureza «el silencio» del órgano regional. El domingo, antes de la renuncia de Morales, la OEA publicó los resultados de su auditoría que señalaban «irregularidades» en las elecciones del 20 de octubre en las que el presidente boliviano había logrado la victoria en primera vuelta para un cuarto mandato.

Mientras tanto, la tensión sigue en las calles de Bolivia. La cifra de fallecidos ascendió ayer a cuatro, tras la muerte del comandante de la unidad de operaciones especiales de la Policía de La Paz, que sufrió un accidente en una autopista de la ciudad cuando trataba de esquivar un cartucho de dinamita en una protesta. El uso de dinamita por parte de los manifestantes es habitual durante los disturbios que se registran desde el 20 de octubre. Además de los cuatro muertos registrados, la Defensoría del Pueblo informó de más de cuatrocientos heridos desde las protestas. Medios locales informaron de que los seguidores de Morales se dirigían desde el municipio de El Alto, un bastión de Evo, hacia La Paz para desbloquear las barricadas levantados por los opositores y llegar hasta la plaza principal de la ciudad.

El general Williams Kaliman anunció ayer una operación conjunta de las Fuerzas Armadas con la Policía para tratar de restablecer el orden en las calles, un anunció que generó las protestas de los pardidarios del dimitido presidente.

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