Internacional

Daijō-sai: el polémico ritual religioso del emperador del Japón

El emperador nipón Naruhito inició este jueves un ritual sintoísta de gran importancia simbólica dentro de la serie de actos que marca la tradición para los nuevos ocupantes del Trono del Crisantemo, y cuya celebración ha generado cierta polémica por su carácter religioso.

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Naruhito, quien sucedió a su padre Akihito el pasado mayo y celebró su ascenso al trono finales de octubre, participa entre este jueves y las primeras horas del viernes en la ceremonia conocida como Daijosai, en un santuario sintoísta construido especialmente para este acto dentro del Palacio Imperial.

En este ritual, equiparable a la acción de gracias que se celebra en otros países, el emperador agradece a las principales deidades sintoístas las cosechas del año y ruega por la prosperidad para las estaciones venideras.

El rito se festeja cada año por estas fechas desde finales del siglo XVII, aunque cobra especial relevancia cuando lo realiza por vez primera un nuevo emperador, como es el caso de Naruhito.

Para la ocasión se ha construido un santuario temporal en los jardines interiores del Palacio Imperial, compuesto de una treintena de edificios de madera y unos 6.500 metros cuadrados.

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Naruhito realizará las ofrendas de arroz de nueva cosecha y rezos que marca la tradición acompañado únicamente de la emperatriz, Masako, y de un alto sacerdote sintoísta, durante la parte principal de un ritual que estará cerrada al público.

Unos 700 representantes de los distintos estamentos de Japón, entre ellos el primer ministro del país, Shinzo Abe, asistirán al Palacio Imperial con motivo de la ceremonia aunque no podrán entrar en las estancias sagradas.

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La celebración de este acto marcadamente religioso dentro del programa oficial de la entronización de Naruhito financiado por el Ejecutivo ha suscitado críticas por parte de algunos partidos de la oposición, de organizaciones ciudadanas e incluso de miembros de la Familia Imperial.

El Gobierno, por su parte, defiende que ha recortado la escala y el coste del ritual, cuya organización y financiación considera necesarias dentro del protocolo para conmemorar el ascenso al trono del nuevo emperador.

La construcción del santuario y otras instalaciones temporales para el ritual y su posterior desmantelamiento costarán 2.440 millones de yenes (20 millones de euros), según cifras oficiales del Gobierno, que señala que el gasto es un 20 por ciento menor al que se generó en 1990 para una ceremonia similar con el entonces emperador Akihito.

Los actos de celebración del ascenso al trono de Naruhito también incluyeron una caravana por las calles de Tokio que tuvo lugar el pasado domingo o una cena de gala a la que asistieron unos 2.000 invitados de todo el mundo el pasado 22 de octubre, entre otros eventos.