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Cómo afecta la decisión de EE UU sobre las colonias en Israel al proceso de paz

El anuncio no tendrá de momento implicaciones prácticas y los expertos creen que se trata de un mensaje “meramente simbólico”

Palestinos junto a un asentamiento judío en Cisjordania
Palestinos junto a un asentamiento judío en Cisjordanialarazon

La decisión de Estados Unidos de dejar de considerar ilegales las colonias israelíes en la Cisjordania ocupada ha sepultado la legitimidad de Washington como mediador para los palestinos, mientras que para Israel representa el "reconocimiento de un derecho histórico". La medida estadounidense generó reacciones antagónicas, profundiza aún más las diferencias entre las partes y para el liderazgo palestino representa otro obstáculo añadido para sentarse a negociar en unas hipotéticas conversaciones de paz para el conflicto con Israel.

"Con esta medida, (el presidente de EE UU Donald) Trump continúa implementando las políticas del Gobierno derechista de Israel, mientras viola descaradamente la ley internacional", comentó a Efe el analista palestino Sam Bahour, y agregó que no cree que el mandatario estadounidense "haya estado en ningún momento en el papel de negociador".

Durante el anuncio de ayer, el titular de Exteriores estadounidense, Mike Pompeo, señaló que creen que esta medida aumenta "la probabilidad de que el plan de paz de esta Administración tenga éxito", en referencia al plan del que apenas se conocen detalles, cuya presentación se ha ido demorando y que los palestinos boicotean al considerar que EEUU actúa en favor de Israel. Para Bahour, "Trump y EE UU no tienen jurisdicción para hacer una declaración como la de ayer y están empujando sistemáticamente a los palestinos a abandonar su intento de tener un Estado".

Del lado israelí, Moti Cristal, veterano negociador que participó en anteriores conversaciones de paz con Jordania y los palestinos, explicó a Efe que "para muchos israelíes, también de centro-izquierda, el hecho de que EE UU reconozca el derecho histórico de Israel sobre los territorios en disputa en Cisjordania es muy importante".

Tras el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí y de su soberanía sobre los Altos del Golán ocupados a Siria, el anuncio fue rápidamente celebrado por el Gobierno israelí, que agradeció a Trump "su posición firme de apoyo a la verdad y la justicia". Cristal consideró, sin embargo, que la decisión es "meramente simbólica", y agregó que no cree que influya en unas negociaciones de paz, pues "cuando israelíes y palestinos retomen las conversaciones, se sentarán a la mesa con las mismas perspectivas de siempre".

Instrumentalización política del anuncio

Algo en lo que ambos analistas coinciden es el uso político de la decisión de este lunes. Por un lado, Bahour cree que Trump intenta desviar la atención de las investigaciones para un posible juicio político contra él, así como "movilizar a sus bases evangélicas".

Cristal, por su parte, valora que el presidente norteamericano "está interesado en dar cierto oxígeno a (el primer ministro en funciones israelí Benjamín) Netanyahu", en un contexto en que éste enfrenta dificultades políticas internas en Israel, donde su continuidad al frente del Ejecutivo corre peligro y está a la espera de un anuncio de la Fiscalía, que le podría acusar formalmente por tres casos de corrupción que le acechan.

Robbie Sabel, profesor de derecho internacional en la Universidad Hebrea de Jerusalén, explicó que, desde el punto de vista de la ley internacional, esta medida implica un cambio en la postura estadounidense sobre la cuestión, al retornar parcialmente a la posición del Gobierno del presidente Ronald Reagan (1981-1989). Este no consideraba a las colonias ilegales, pero sí "perjudiciales para el proceso de paz", algo que el anuncio de ayer no precisó.

En relación a las implicaciones prácticas de la decisión, que rompe con décadas de consenso internacional, Sabel opinó que esta "dará apoyo simbólico a quienes quieren continuar con las colonias", aunque "no habrá cambios sobre el terreno". Por último, agregó sobre posibles negociaciones, "está claro que el tema de los asentamientos será negociado" y que "habrá diferencias entre aquellos cercanos a la frontera y el resto".

La mayor parte de la comunidad internacional considera que las colonias israelíes en Cisjordania son incompatibles con la ley internacional y con la Cuarta Convención de Ginebra de 1949, que prohíbe desplazar población de la potencia ocupante al territorio ocupado.