Los fantasmas de la dictadura de Pinochet regresan al Chile de Piñera

La Fiscalía denuncia 1.670 detenciones ilegales de las Fuerzas de Seguridad en las protestas. También hay 44 querellas por torturas, 90 por desnudamientos y 26 por violación o abuso sexual

Crecen los problemas para el presidente Sebastián Piñera, que ve peligrar incluso el final de su segundo mandato, pese a las concesiones. La Fiscalía chilena informó este martes de que elevó a 2.670 las investigaciones penales contra las fuerzas de seguridad por presuntas violaciones a los derechos humanos durante el estallido social que vive el país desde hace un mes y que se ha cobrado la vida de al menos 23 personas.

Entre las víctimas de las supuestas violaciones, hay 422 niños, niñas o adolescentes y 41 extranjeros, principalmente ciudadanos colombianos y peruanos, según el último informe de la Unidad Especializada en Derechos Humanos de la Fiscalía Nacional, que abarca desde el inicio de la crisis hasta el pasado 10 de noviembre. Las lesiones por armas de fuego suman 720, mientras que las detenciones ilegítimas cometidas por funcionarios públicos ascienden a 1.679. También hay 44 querellas por torturas, 90 por desnudamientos y 26 por violación o abuso sexual.

Por su parte, el director de la División de las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, le entregó a Piñera un informe en el que se constante que «han producido violaciones, lesiones, muertes, detenciones arbitrarias y abusos sexuales por parte de agentes del Estado». Vivanco destacó el uso de la escopeta antidisturbios que utiliza la fuerza policial, un arma que lanza perdigones y que «es de la mayor gravedad». En este sentido, recomienda una reforma en profundidad de los Carabineros para evitar nuevos abusos.

Mientras tanto, las protestas se intensifican. El movimiento ciudadano ha mutado de la expresión social del primer mes a una segunda etapa más “organizada”, con grupos sociales que convocan marchas y manifestantes con solicitudes más específicas, tras el acuerdo alcanzado por una nueva Constitución -que no se concretaría antes de dos años-. Los líderes de quienes se mantienen en las calles son los estudiantes universitarios, secundarios y la Mesa de Unidad Social, organización compuesta por más de un centenar de agrupaciones sindicales, gremiales y sociales.

Estos últimos nunca tuvieron gran poder en el país desde la dictadura, pero parecen haberse agrupado, volviéndose un “conglomerado” capaz de hacer temblar los cimientos de La Moneda. Ayer protagonizaban un paro general –que comenzó de forma escalonada el lunes- con gran seguimiento. Una demostración de fuerza.

Camioneros y empresarios dan la espalda a Piñera

De hecho, en un nuevo revés para el gobierno, el gremio camionero anunciaba ayer una “inminente paralización” y amenaza con llevar el país “al caos en pocos días”. El transporte de carga, históricamente ligado a la derecha chilena, acusa falta de seguridad e incapacidad de Piñera para mantener el orden.

A la declaración de los camioneros, se sumaron los principales órganos empresariales del país y las centrales sindicales del sector privado a través de un documento titulado “Urgente llamado a los órganos del Estado para retomar el orden y la paz”. También el gremio de trabajadores portuarios podría sumarse, ejerciendo un bloqueo a las principales vías de acceso del país, algo así como lo que ocurrió en Bolivia la semana pasada -pero además también desde el Mar-, estrangulando la economía del país, “el talón de Aquiles” del mandatario, lo que más le duele.

Mientras crecen las denuncias de abusos por parte de los carabineros durante las protestas. A este respecto cabe señalar que Piñera envió al Congreso un texto legislativo, anunciado como proyecto de discusión inmediata, que permitiría al Gobierno disponer de las Fuerzas Armadas para proteger infraestructura crítica como hospitales, plantas de agua, centrales y distribuidoras eléctricas y aeropuertos.

Lo anterior permitiría liberar a Carabineros que se mantienen vigilando esos lugares para que sean desplegados en las calles del país con tal de evitar focos de violencia. Ayer se repitieron en diversos lugares de la capital con barricadas, fogatas y enfrentamientos entre ciudadanos en Centros Comerciales. El temporal no amaina y el presidente se prepara para lo peor en las calles.