El “agresivo plan de destrucción de democracias” urdido por el chavismo

El asesor de Inteligencia de Juan Guaidó desvela una reunión de la cúpula de Maduro para desestabilizar los gobiernos de América Latina. Colombia expulsa a 60 venezolanos por alterar el orden público durante las protestas

Simpatizantes del gobierno de Nicolás Maduro participan en una manifestación este jueves, en Caracas (Venezuela). EFE/ Maria Gabriela AngaritaMARIA GABRIELA ANGARITAEFE

El asesor de seguridad e inteligencia del presidente encargado Juan Guaidó, Iván Simonovis, ha denunciado este lunes desde su cuenta de Twitter que varios altos mandos del régimen venezolano celebraron una reunión en la que desarrollaron un “agresivo plan de destrucción masiva de la democracias”, de la mano de “grupos terroristas” y “colectivos” afines a Nicolás Maduro.

Simonovis asegura que esta reunión se celebró en Caracas, en el Fuerte Tiuna (principal sede militar de Venezuela) y que en ella estuvieron presentes varios miembros de la cúpula chavista, como Diosdado Cabello (presidente de la Asamblea Constituyente), Delcy Rodríguez (vicepresidenta), Jorge Rodríguez (ministro de Información) e Iván Hernández Dala (director general de Contrainteligencia Militar): “Allí se acordó iniciar un plan de entrenamiento para los colectivos en materia de inteligencia e impartir instrucción sobre insurgencia a grupos milicianos, quienes ejecutarán acciones desestabilizadoras fuera de Venezuela. Objetivo: desestabilizar la región latinoamericana”, explicaba el asesor de Juan Guaidó a través de su cuenta de Twitter.

Para el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea Guillermo Rocafort, “es evidente que ha habido una infiltración subversiva que está alimentando los disturbios, manchando unas manifestaciones que -en general- eran pacíficas y tenían reivindicaciones legítimas. Son estos 'agitadores' los que acaban provocando las muertes, la quema de iglesias y comisarías de Policía, unos daños económicos altísimos, (…); unos problemas mucho más graves de los que pretendían solucionar los manifestantes en un primer momento. Creo que lo que se está intentando hacer es cambiar gobiernos elegidos democráticamente por la vía de la subversión”, explicaba el profesor en una entrevista con el periódico LA RAZON.

El asunto cobra especial importancia si se atiende al número de venezolanos que han huido de su país por la crisis económica y social que ha provocado el régimen chavista. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima este número en 4,6 millones de personas, de los cuales, el 80% se ha refugiado en países latinoamericanos. Para Guillermo Rocafort, “un vecino como Venezuela es -en última instancia- un peligro, porque de toda la gente que huye del país por el colapso económico, también están saliendo elementos de agitación”.

Y es que -desde hace varios meses- América Latina vive una ola de disturbios sin precedentes y que ha afectado con especial dureza a Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia. “Llama mucho la atención que sean los países más desarrollados de la región los que sufran este vendaval de insurrección tan 'furioso'. Hay una lucha ideológica, y las ideas que representa el presidente Iván Duque son objeto de la inquina de ciertos colectivos, como pasa también con Sebastián Piñera en Chile”, sentenciaba el profesor de la Universidad Europea.

Las autoridades de varios países de la región ya han reaccionado ante el problema y han expulsado a personas de otras nacionalidades -entre los que destaca el alto número de ciudadanos venezolanos- que han participado activamente en el vandalismo, y que han estimulado los disturbios y la violencia. El último caso se ha dado en Colombia, donde una operación conjunta entre la Policía y Migración Colombiana ha expulsado a 60 venezolanos que “se encontraron realizando actividades que afectarían al orden público y la seguridad ciudadana durante las manifestaciones”, según las autoridades.

En las últimas semanas ya se deportó de Colombia a trece extranjeros que pertenecían a esta red de agitadores y que -se sospechaba- actuarían durante el paro nacional. El director general de Migración Colombiana, Christian Krüger Sarmiento, explicó durante un encuentro con los medios: "Hemos respetado su participación dentro de las marchas. Les hemos tendido la mano a aquellos que, como el pueblo venezolano, lo han necesitado. Pero lo que no vamos a tolerar, es que un grupo de inadaptados venga a afectar la seguridad de nuestras ciudades", sentenciaba el alto mando para las migraciones.

Colombia es -posiblemente- el país más afectado por la injerencia chavista, porque comparte con Venezuela una frontera muy permeable (hay, al menos, 1.6 millones de venezolanos en Colombia). Pero Chile, Ecuador y Bolivia también han deportado a varios agitadores extranjeros a sus países de origen. En esta situación, cobra especial importancia la gran cantidad de ciudadanos venezolanos que están implicados en estas situaciones, porque en los últimos meses hay un auge de la xenofobia anti venezolana, que ya empieza a afectar a los venezolanos en el extranjero.