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La reforma de las pensiones de Francia en 4 claves

Elevar la edad de jubilación de los 62 a los 64 años y cambiar el método para el cálculo, entre los objetivos de Macron para acabar con el déficit de las pensiones

Manfestantes en Rennes contra la reforma de la pensiones de Macron
Manfestantes en Rennes contra la reforma de la pensiones de MacronDavid VincentAP

Los sindicatos franceses han denunciado que el presidente Emmanuel Macron ha decidido renunciar a “uno de los mejores sistemas de pensiones del mundo” por una cuestión de ideología. Lo cierto es que las cuentas no le cuadran al Ejecutivo debido al elevado déficit de este esquema, que asciende a 17.000 millones de euros. El mecanismo galo es uno de los más generosos de Europa, lo que explica, por ejemplo, que el nivel de pobreza en ancianos es de los más bajos.

Tras varios intentos fallidos en el pasado para modificar el marco de las pensiones, los franceses están a favor de cambios, pero tienen miedo de cómo se harán estas transformaciones. Una encuesta reciente señala que el 76% de los ciudadanos está a favor de un cambio en el actual sistema, pero sólo el 36% confían en las propuestas del Gobierno de Macron. Quizá por eso según otra encuesta, siete de cada 10 franceses están a favor de las protestas contra este paso.

Estos son los puntos clave de lo que hasta ahora se sabe de la reforma que Macron quiere sacar adelante el próximo año y que tanta contestación está teniendo. Aunque no está dispuesto a retocar el fondo de la nueva filosofía, el Gobierno ha dicho que podría negociar determinados aspectos.

1. Un sólo régimen en lugar de 42

El sistema de pensiones de Francia tiene actualmente 42 regímenes de jubilación. El régimen general cubre al 68% de la población activa, pero también está el régimen de los funcionarios y 40 regímenes especiales firmados con empresas (incluye sectores como el de los ferroviarios y el de los empleados del sector de transportes de París) que permiten jubilarse más temprano o con mejores condiciones. Algunos de estos regímenes son muy generosos, en cambio otros gozan de menos ventajas para determinados sectores.

El Gobierno quiere unificar todos ellos en uno solo que funcione con un sistema universal de puntos, de tal manera que cada euro contribuido otorgará el derecho a recibir la misma prestación. Actualmente, las características de cada oficio es tenida en cuenta a la hora de determinar la cantidad a cobrar en la jubilación. La reforma de Macron elimina este especificidad.

2. El método de cálculo

Existe un sistema obligatorio de reparto, dividido en dos categorías. El sistema básico otorga una pensión mínima contributiva de hasta el 50% de los mejores 25 años cotizados. El complementario lo gestionan sindicatos y patronales. En este caso las pensiones se calculan por puntos, que se canjean en el momento de la jubilación.

Si el trabajador se jubila a la edad legal, entonces obtiene el 100% del beneficio, siempre que alcance cierto número de trimestres de cotización. El sistema de solidaridad intergeneracional es como el de España, los empleados actuales cotizan para financiar las pensiones de los jubilados actuales.

El cambio que plantea el Gobierno francés hace tabla rasa de tal manera que el monto de la pensión se calculará haciendo la media de la vida laboral del trabajador. Entre otras cosas, esto implica que aquellos empleados que pasen un tiempo en el paro se podrán ver penalizados por el nuevo sistema, algo que sería especialmente problemático para los padres de familias numerosas o para las madres que han tenido carreras con pausas.

3. Edad de jubilación

En Francia se puede cobrar la pensión cuando se cumplen entre los 60 y los 62 años, dependiendo del año de nacimiento y siempre que ha haya cotizado más de 20 años. Y la pensión máxima se puede alcanzar a los 62 años. Existe la posibilidad de jubilaciones anticipadas a edades más tempranas para carreras largas de contribución.

Macron quiere elevar ese umbral a los 64 años. Eso no significa que los franceses no se puedan jubilar antes de esta edad. Podrán dejar de trabajar a los 62 años si lo desean pero perderán parte de la pensión. Por el contrario, se pretende establecer un bono extra a aquellos que trabajen más.

4. Déficit del sistema

Según la OCDE, Francia es uno de los países que más destina al gasto de pensiones del PIB, en torno al 15%. En 2018 el sistema de pensiones tuvo un déficit del 0,1%, 2.900 millones. El Consejo de Orientación de Pensiones ha revelado que habrá un déficit de 10.000 millones de euros en 2022. El equilibrio no se alcanzaría hasta el año 2042, pero el gobierno quiere que el déficit sea cero en el año 2025.