El FBI investiga como terrorismo el ataque a la base de Florida

Un marine estadounidense de origen saudí mató a tres compañeros mientras recibían un curso de instrucción militar en la base naval de Pensacola

Un equipo de transporte de la Fuerza Aérea mueve una caja de transferencia que contiene los restos del Alférez de la Armada Joshua Watson el domingo 8 de diciembre de 2019, en la Base Dover de la Fuerza Aérea, / APCliff OwenAP

El FBI ha dado ya por bueno el vínculo terrorista del tiroteo del viernes en la base naval de Pensacola, en Florida, donde perdieron la vida cuatro personas, incluido el asaltante, y otras ocho resultaron heridas. Al tiempo que cinco de los heridos recibían ya el alta, y mientras el país digiere los dos atentados mortales en dos bases militares en apenas una semana, los investigadores federales siguen buscando pruebas respecto a los posibles vínculos del asesino de Florida con el yihadismo. Pero también cabe que se trate de un caso más bien motivado por el acoso al que podría haber sido sometido por un instructor militar. Al menos eso se desprende del hecho de que el propio asesino, Ahmed Mohammed al-Shamrani, presentara hace meses una queja contra un un profesor de la academia. Por lo visto el instructor comparó su aspecto con el de un actor porno, aludiendo su bigote y humillándole. El propio Ahmed, acompañado por dos compañeros, redactó y firmó la denuncia, que al parecer recibió debido curso y resultó en la toma de acciones disciplinarias.

Más allá de eso el FBI también trabaja con las hipótesis derivadas de la lectura de una Twitter que Rita Katz,directora de SITE Intelligence Group, adscribía al propio Ahmend, y en la que si bien el sujeto «no reclama lealtad a ningún grupo pero parafrasea a Bin Laden: «La seguridad es un destino compartido... No estará seguro hasta que sea una realidad en [Palestina], y las tropas estadounidenses salgan de nuestra tierra». En cuanto a la denuncia, el «New York Times», que tuvo acceso al documento, cuenta que Ahmed habría declarado que «estaba enfurecido» por el hecho de que «dijera eso delante de la clase». El problema es que, hasta donde ha trascendido, se trata de un suceso aislado.