Internacional

Macron suaviza su reforma de las pensiones, pero no aplaca a la calle

Los sindicatos y los partidos más extremistas convocan marchas para el 17 de diciembre por la unificación de los 42 regímenes de cotización

Llegó el día de presentar la reforma y, como era de esperar, el Gobierno de Macron mantuvo su proyecto de unificar los 42 regímenes especiales de jubilaciones en un único modelo pese a los siete días de huelga en los transportes públicos y las dos jornadas de protestas nacionales. Eso sí, lo ha hecho deslizando una batería de concesiones para intentar desactivar el descontento social, o al menos, intentando que algunos de los apoyos con los que hasta ahora han contado los huelguistas puedan desaparecer de las calles.

La reforma sólo se aplicará a los nacidos a partir de 1975, con lo que la generación más próxima a la jubilación no debe temer perder derechos adquiridos. Esta ha sido la gran concesión que anunció el primer ministro, Édouard Philippe, en una larga exposición sobre el proyecto, ya que en un principio los planes del Ejecutivo pasaban por aprobar el nuevo régimen para aquellos nacidos a partir de 1963. En su esperado discurso, Philippe también se comprometió a una «transición progresiva sin brutalidad» para ir incorporando a los distintos sectores al nuevo régimen universal francés.

«El sistema será el mismo para todos», sentenció en un tono firme el primer ministro, quien además garantizó a todos los jubilados una pensión mínima de mil euros en tanto y cuanto se cumplan los años de trabajo y cotización necesarios. El Gobierno se ha comprometido a mantener en 62 años la edad legal mínima de jubilación pero, al mismo tiempo, ha explicado que la reforma «incitará a trabajar más tiempo como ya sucede en otros países». Así con ello, se fijará una edad de referencia para recibir una pensión completa en los 64 años a partir de 2027 con un sistema de incentivos y penalizaciones que premie la permanencia en el trabajo.

«Para garantizar nuestra pensión, para financiar un mayor nivel de solidaridad, para beneficiarse de una mayor esperanza de vida sin tener que aumentar los impuestos, la única solución es trabajar progresivamente un poco más, como es el caso de toda Europa y en todo el mundo», afirmó Philippe, subrayando que «las mujeres serán las grandes ganadoras» de un nuevo sistema por puntos, cuyo valor será decidido por los agentes sociales y no podrá bajar por ley. Asimismo, el primer ministro francés anunció que aumentará la «cotización de solidaridad» que deberán pagar aquellos cuyos ingresos superen los 120.000 euros anuales, en un gesto destinado a reconciliarse con parte del electorado de izquierdas.

Pese a que el primer ministro afirmara que las concesiones «deben suponer el fin de las huelgas» por parte de los sindicatos, las primeras reacciones no lo hacen presagiar. El principal sindicato de la SNCF, la compañía nacional de ferrocarriles, ha instado ya a «reforza la huelga» y la mayoría de los sindicatos ya han hecho llamamientos para una nueva jornada de movilizaciones el 17 de diciembre. Mientras que para el Gobierno se trata de implantar un sistema «más justo», quienes se oponen a él, los sindicatos y la oposición de izquierdas además de la ultraderecha, temen una mayor precariedad para los jubilados. El proyecto deberá estar listo a finales de año para comenzar a debatirse en la Asamblea en febrero.