Boicot de los argelinos a la farsa electoral

Protestas, baja participación y colegios cerrados en las presidenciales tuteladas por el Ejército. Cinco candidatos afines al régimen de Abdelaziz Bouteflika aspiran a sucederle

Algerian presidential election 2019
Miles de personas tomaron las calles de Argel para protestar contra los comiciosMOHAMED MESSARAEFE

En medio de una palpable tensión, Argelia celebró ayer las polémicas elecciones presidenciales impuestas por el régimen y boicoteadas por el movimiento popular del país magrebí, que se adentra a partir de ahora en un nuevo territorio desconocido e incierto. Según informó la Autoridad Electoral (ANIE), a las cinco de la tarde solo un 33% de los casi 24 millones de votantes llamados a las urnas habían depositado su papeleta. Una cifra que no puede contrastarse y que, aunque fue considerada «aceptable» por el presidente de la ANIE, no implica que vaya a apaciguar al principal movimiento popular, el Hirak.

A media mañana, los cinco candidatos a la Presidencia –todos ellos afines al régimen– ya habían visitado sus respectivos colegios electorales, desde los que aprovecharon para subrayar la importancia de unos comicios con los que se pretende dar comienzo a una nueva era en el país.

Para el régimen argelino, pilotado por la cúpula del Ejército, las elecciones representaban la única alternativa para volver a los cauces constitucionales. Pero para el Hirak, los comicios no eran más que una farsa de los militares para recuperar la fachada política, caída con Abdelaziz Buteflika en abril, con la que perpetuarse.

Expresando un día más en las calles su oposición a la hoja de ruta del régimen, el Hirak protagonizó múltiples protestas por todo el país. En el centro de Argel, grupos de manifestantes se congregaron desde primera hora de la mañana, a pesar del imponente despliegue de la Policía, que intervino en numerosas ocasiones. Aunque si en alguna región se disparó la tensión fue en el histórico feudo opositor de la Cabilia, en cuyo corazón, las provincias de Bejaia y Tizi Ouzou, la votación se tornó una gesta imposible. Allí, los enfrentamientos con los agentes se repitieron toda la jornada; muchos centros electorales permanecieron cerrados, y la participación a las 11 de la mañana era del 0%.

En el centro, sur y oeste de Argelia, en cambio, la jornada transcurrió con normalidad, según la agencia oficial APS. «Para el ‘establishment’, estas elecciones fueron pensadas para frenar y romper el Hirak, pero no lo han conseguido, y [las protestas de] ayer fueron la prueba», apunta a LA RAZÓN el investigador argelino de la Universidad Americana de Beirut Zine Labidine.

A la espera de los resultados definitivos, si ningún candidato logra la mayoría absoluta, se celebrará una segunda vuelta. En cualquiera de los casos, toda la atención se centra a partir de ahora en saber cómo gestionará la crisis el régimen si el movimiento popular, que ayer pasó su primer examen, le mantiene el pulso.