¿Por qué España sale ganando con la rotunda victoria de Boris Johnson?

El Brexit salvaje se aleja y tranquiliza a los sectores del vino, aceite y productos cárnicos, que sufrirían un fuerte impacto si el divorcio fuera sin acuerdo

El divorcio de Reino Unido y la Unión Europea va a afectar de lleno a las dos partes. Y España no se librará de las consecuencias del Brexit. Sin embargo, la victoria del conservador Boris Johnson en las elecciones de este jueves pudiera tener más efectos positivos sobre la economía española que si el candidato tory y actual primer ministro hubiera logrado una mayoría corta en el parlamento, donde los diputados de la oposición hubieran estado dispuestos a tumbar el plan de Johnson para salir cuanto antes de la UE. ¿Por qué?

Con más de 364 diputados en Westminster, el líder tory podrá sacar adelante en casa su plan de Brexit pactado con Bruselas cómodamente. Por tanto, se aleja la posibilidad de un divorcio duro o salvaje. España tiene en Reino Unido a uno de sus principales socios comerciales, y un Brexit caótico sería especialmente dañino para las empresas españolas. Por ejemplo, en España se pondrían en riesgo alrededor de 70.000 empleos, según un estudio reciente de la Universidad Católica de Leuven. En el caso de Europa la pérdida de puestos de trabajo afectaría a 1,7 millones de personas.

El Banco de España avanzó en marzo pasado que un Brexit sin pacto con la UE supondría una merma del 0,8% del PIB, lo que implicaría un coste económico de unos 10.000 millones de euros. La cómoda victoria de Johnson hace prever un Brexit pactado y allana el camino para un posterior pacto comercial entre ambas partes. En este caso, según las estimaciones de la autoridad bancaria, el daño producido al PIB sería del 0,2%.

Pase lo que pase, el Brexit ya ha impactado a la economía española. En primer lugar, ha caído la llegada de turistas británicos a nuestro país. En los seis primeros meses del año se registró una disminución de 120.000 turistas con respecto a 2018, lo que representa un 1,4% menos. La inversión británica se ha reducido, siendo el mercado inmobiliario uno de los grandes afectados. Llegan menos británicos a España y también compran menos viviendas. La incertidumbre ante el tipo de Brexit ha sido, según los expertos, el principal factor que ha ralentizado las inversiones. La Cámara de Comercio británica estima que en 2018 la inversión británica en España se redujo hasta un 19%.

La caída del turismo británico no solo se debe a la inseguridad que despierta el proceso de divorcio con la UE. También ha afectado, según los expertos, la recuperación de mercados turísticos del Mediterráneo que se han ido posicionando lentamente, como Túnez o Egipto. Según los principales empresarios del sector turístico, agrupados en la asociación Exceltur, un Brexit salvaje provocaría pérdidas en el sector de unos 1.400 millones en 2020.

Con respecto a la compra venta de viviendas por parte de los extranjeros, los británicos siguen siendo los que más compran en España, si bien las cifras difundidas por el Colegio de Registradores indican que la compraventa de viviendas por parte de ciudadanos de Reino Unido ha caído al 13,8% sobre el total de ventas a extranjeros, el más bajo de la serie histórica, cuando hace un año ese porcentaje era del 15%. Una salida abrupta de la Unión Europea provocaría probablemente una devaluación de la libra esterlina respecto acl euro, lo que encarecería la compra de viviendas para los británicos.

El comercio bilateral sería el más perjudicado a falta de un acuerdo comercial entre las dos partes. El automovilístico y agroalimentario serían los dos sectores más dañados por esta falta de acuerdo comercial, que se empezaría a negociar una vez que se consume la salida de Reino Unido de la UE.

En este sentido, el director general de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), Mauricio García de Quevedo, dijo este jueves que un Brexit duro sería “una situación catastrófica” para las empresas del sector porque a los futuros costes por la creación de nuevas aduanas se le añadirían los costes burocráticos y otro “coste oculto”, en caso de que las regulaciones europea y británica “no converjan”, informa Efe.

Las más afectadas serían las exportaciones españolas de vino al Reino Unido, que superan los 300 millones de euros, pero también impactaría en los envíos de aceite y productos cárnicos. Tras los resultados de las elecciones británicas, el nuevo horizonte para el Brexit es el próximo 31 de enero, aunque De Quevedo confía en que sea blando y prorrogado: “Si la posición es de negociación y de flexibilidad, las empresas lo recibirán positivamente”.

La directora de la Cámara Británica de Comercio en España, Eva Prada, ha destacado que la victoria de los conservadores por mayoría absoluta ha aportado algo positivo al debate, que es el “fin de la incertidumbre” al ser el próximo 31 de enero la fecha definitiva para el Brexit.

El Gobierno también ha aplaudido el resultado. La ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, ha recordado que España siempre ha apostado por un Brexit “ordenado” y, si la victoria de Johnson allana ese camino y despeja las dificultades políticas, “bienvenido sea”.