El pasado neonazi de un político de la CDU amenaza el “cordón sanitario” contra la ultraderecha

Robert Möritz perteneció al grupo “Uniter”, encargado de garantizar la seguridad en los mítines de extrema derecha. Los socialdemócratas y Los Verdes exigen su expulsión para mantener la coalición en Sajonia-Anhalt

Robert Möritz,  político local de la CDU en el Estado federado de Sajonia-Anhalt
Robert Möritz, político local de la CDU en el Estado federado de Sajonia-Anhalttwitter

El miembro del comité ejecutivo de la Unión Cristianodemócrata (CDU) en el distrito de Bitterfeld, Robert Möritz, era un simple conocido para un pequeño grupo de personas. Hasta ahora. La casualidad, unida a su torpeza, ha estado a punto de hacer saltar por los aires el cordón sanitario alemán contra la ultraderecha y amenaza todavía a una de las coaliciones regionales surgidas para frenar su empuje en el este del país. Dos circunstancias que se cruzaron el pasado día 9 cuando Igor Matviyets -judío y miembro del Partido Socialdemócrata (SPD) de Halle-, criticó un tuit de la CDU en el estado de Sajonia-Anhalt en el que el partido aseguraba que “el Islam no es parte de Alemania”. Möritz respondió a la crítica defendiendo, en la misma red social, que el alegato es un paso “hacia el alma de la CDU”, pero sin percatarse de un detalle que sin embargo, despertó las sospechas de Matviyets.

En su foto de perfil, Möritz aparece junto a una bandera de la controvertida asociación “Uniter”, una red de soldados, ex soldados y personal de seguridad que ha saltado en numerosas ocasiones a la opinión pública por sus supuestos vínculos con la escena más radical del activismo de la extrema derecha germana

.Si bien “Uniter” sigue siendo una asociación legalmente registrada y actualmente no figura en ninguna de las listas de vigilancia de las agencias de inteligencia, su fundador -André Schmitt-, está siendo juzgado por delitos contra la ley alemana de armas y explosivos. Además, y tras el asesinato de Walter Lübcke -el político a favor de los refugiados-, y el ataque terrorista planeado por un supremacista blanco contra una sinagoga en Halle, los círculos de seguridad han dado la voz de alarma por los intentos de grupos de ultraderecha de infiltrarse en el ejército y la policía.

La inquietud también ha hecho mella en la CDU, el partido de Angela Merkel y las reacciones no se hicieron esperar. “Los partidos democráticos, y especialmente el partido al que pertenezco, no pueden tener nada que ver con los neonazis”, afirmó el presidente del Bundestag (Parlamento federal), exministro de Finanzas y exlíder de la CDU, Wolfgang Schäuble. Hasta el momento, la CDU en Sajonia-Anhalt se ha negado a expulsar a Möritz, a pesar de admitir que participó en un mitin neonazi en 2011 y que lleva tatuado un “sol negro” en el brazo derecho; un símbolo que ha sido adoptado por neonazis y ocultistas. Además, desde esta formación regional se asegura que el joven de 29 años se ha distanciado de su pasado extremista y que mantiene los tatuajes por una afinidad con la simbología celta.

En Sajonia-Anhalt gobierna una alianza entre la CDU, el SPD y los Verdes, tripartito conocido como “coalición Kenia” por corresponder los colores de la bandera del país africano con los identificativos de esos partidos. Estas fórmulas de gobierno, consideradas impensables hasta ahora poco, están consolidándose especialmente en el este del país para lograr mayorías más o menos sólidas. Ahora, desde el SPD y los Verdes de Sajonia-Anhalt se ha amenazado con una ruptura de la coalición en caso de que no se distancie la delegación regional de la CDU de Möritz.

El tripartito regional se tambalea. Y las tensiones se han extendido asimismo hacia los gobiernos “Kenia” de los otros dos “Länder”, de apenas unos meses de vida y sin una fórmula de recambio clara, en caso de ruptura. A escala federal, el cordón sanitario respecto a la AfD es estricto. La formación ultraderechista, tercera fuerza a escala nacional desde 2017, no ha logrado ni siquiera una de las vicepresidencias del Bundestag, pese a que tradicionalmente a cada grupo parlamentario le corresponde una. Ninguno de los sucesivos candidatos presentados para ese puesto han logrado el respaldo necesario para su elección.

A escala regional también se rechaza toda colaboración con los ultras. Pero en algunos de los “Länder” del este del país surgieron ya voces de quienes apuestan por abrirse al “diálogo” con la AfD. La cúpula de la CDU ha insistido en mantener esa norma y cada vez que ha surgido la cuestión se ha recordado la resolución aprobada en el congreso federal del partido de 2018 que rechaza toda colaboración política de la AfD.