La oposición venezolana, atrapada en su laberinto

La división interna y el acoso chavista impiden la caída del régimen La presión a la Asamblea crece a medida que se acerca la reelección de Guaidó

Diputados venezolanos refugiados en exterior podrán votar y reelegir a Guaidó
AME6804. CARACAS (VENEZUELA), 17/12/2019.- El presidente del Parlamento, Juan Guaidó (c), llega al Palacio Federal Legislativo para participar en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional este martes en Caracas (Venezuela). Los diputados venezolanos que se encuentran en el exterior podrán votar de forma virtual en las sesiones tras ser aprobada este martes una norma en la Asamblea Nacional (AN) que así lo permite y que facilita la reelección de Juan Guaidó como presidente del Parlamento, que, consideran, busca atacar el Gobierno de Nicolás Maduro. EFE/RAYNER PEÑA R.Rayner PeñaEFE

Si el Gobierno ha logrado sobrevivir a 2019 también ha sido porque la oposición no consiguió «construir las capacidades» para llegar al «cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres», el mantra que a comienzos de este año enarboló Juan Guaidó al convertirse en el líder opositor, desde la presidencia del Parlamento y en disputa por el poder nacional.

En el camino, el antichavismo se ha enfrascado en discusiones intestinas, peleas por sus distintas visiones tácticas y estratégicas y divisiones al parecer irreconciliables entre quienes se enfrentan a Nicolás Maduro pero no han podido desplazarlo del poder, es decir, ninguno de los sectores opositores.

Así llegan a 2020 frente a un escenario electoral inevitable: los comicios parlamentarios, que pudieran ocurrir en el último trimestre del año. Y varios retos: articular un discurso que convoque a su electorado a participar a pesar de condiciones cuestionables, «tragar» con una autoridad electoral que no sea del todo imparcial (asumiendo que se logra cambiar a sus integrantes, para lo cual hay mínimos consensos con el chavismo) y presentar propuestas unificadas ante un oficialismo que acude a eventos electorales monolíticamente.

Además, el 5 de enero Guaidó debería ser reelegido por sus pares al frente del Legislativo y así por tanto mantener el «gobierno interino» que es reconocido por casi 60 países del mundo que asumen a Maduro como un usurpador del poder legítimo. Lo más probable es que esa reelección se produzca, pero no será sin victimas: la oposición ha entrado en una vorágine de acusaciones intestinas de traiciones.

Esta última semana se ha confirmado que el Gobierno chavista ofreció entre 50.000 y un millón de dólares a diputados que retirarán su apoyo al presidente de la Asamblea Nacional. La diputada Kelly Perfecto admite en un audio divulgado por su partido haberlos aceptado. Otros parlamentarios han sido señalados por prestarse a la que se conoce como «operación alacrán». En cualquier caso, la oposición mayoritaria decidió resolver la amenaza activando el voto virtual de los diputados en el exilio, disminuyendo la posibilidad de que el Ejecutivo rompa su mayoría en la Cámara.

Aun así, politólogos como John Magdaleno insisten en que hace falta una estrategia y un mensaje mejor articulado, principalmente frente al qué hacer cuando se convoquen elecciones con condiciones menos que ideales y a las que un sector de la opinión acudirá chistando o sin chistar.

Una cosa parece segura: 2020 es el último año en que la oposición a Maduro tendrá un control tan grande del Parlamento, pues llega una reconfiguración de las proporciones electorales: la «unidad perfecta» lograda en 2015 no se repetirá y el fantasma de la abstención y la pérdida de votantes por la migración dictará los resultados de cualquier puja electoral. Igualmente, hasta que llegue ese escenario, Maduro ataca retrasando los juicios a diputados presos o en libertad condicional (a pesar de inmunidades parlamentarias), encarcela a otros como Gilber Caro (por tercera vez) y persigue a quienes optan por el exilio (23 diputados principales de un total de 30), para seguir golpeando esa súper mayoría de 112 parlamentarios opositores.