Oriente Medio teme una guerra tras el ataque al cerebro militar del régimen iraní

Turquía rechaza las intervenciones extranjeras, Arabia Saudí pide cautela a ambas partes y Siria habla de “una agresión criminal traicionera”

No pasaron ni 24 horas desde que el general iraní Qasem Suleimani fuera asesinado en el aeropuerto de Bagdad junto con otros miembros de las milicias chiíes, y las reacciones de los líderes políticos del Norte de África y de Oriente Medio no se han hecho esperar. Turquía, Egipto, Arabia Saudí, Siria o Líbano han sido algunos de los países que han mostrado su opinión al respecto del asesinato de Suleimani.

Turquía y Egipto

Las autoridades de ambas naciones han mostrado su preocupación por la creciente escalada de violencia entre Estados Unidos e Irán, que han utilizado al vecino de este último, Irak, como campo de batalla en los últimos acontecimientos. “Estamos muy preocupados por el aumento de la tensión entre Estados Unidos e Irán en la región. Reiteramos con fuerza que convertir Irak en una zona de conflicto dañará la paz y la estabilidad no sólo en Irak sino en la región entera”, ha indicado el Ministerio de Asuntos Exteriores turco en un comunicado.

Ankara rechaza las “intervenciones extranjeras” en la región, algo que contrasta con la política intervencionista que está llevando a cabo en países como Libia, donde mandará tropas en un movimiento que forma parte de su estrategia para convertirse en una de las principales potencias del Mediterráneo Oriental. Más allá de esto ha recalcado que “estas acciones exacerbarán el ciclo de violencia existente y perjudicarán a todas las partes interesadas”.

Por su parte Egipto aboga por una intervención más cauta y ha pedido tanto a Estados Unidos como a Irán que eviten cualquier represalia que conduzca a un incremento de la violencia en la zona.

Arabia Saudí

El Gobierno saudí se ha mostrado en una línea similar a Egipto, pidiendo que ambas partes se contengan hasta que se enfríen las cosas, evitando así el incremento de las tensiones en Oriente Medio. Los saudíes, que mantienen una rivalidad con Irán en la región, rechazan cualquier iniciativa “que pueda agravar la situación con consecuencias peligrosas”.

Las autoridades oficiales han apelado a la comunidad internacional para “tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad y la estabilidad de esta región vital”. Cabe recordar que el pasado mes de septiembre tanto Estados Unidos como Washington responsabilizaron a Irán del ataque a petroleros saudíes.

Siria

El Gobierno sirio de Bachar al Asad, chií, ha condenado el ataque estadounidense que ha acabado con la vida del general Suleimani y del número dos de las Fuerzas de Movilización Popular, Abu Mahdi al Muhandis, además de otros líderes chiíes en Bagdad. El Ministerio de Exteriores sirio lo ha tildado de una “agresión criminal traicionera que se asemeja a los métodos de bandas criminales". Damasco ha responsabilizado a Washington por la inestabilidad en Irak.

Por su parte el mandatario aseguró que “la memoria del mártir Suleimani será inmortal en las conciencias del pueblo sirio, que no olvidará su apoyo al Ejército sirio en contra del terrorismo”, en referencia a los grupos insurgentes que luchan contra el Gobierno de Damasco. Hay que destacar que Estados Unidos y Siria mantuvieron un cruce de declaraciones después de que Trump decidiera retirar las tropas de Siria, para más tarde acabar apoyando a los kurdosirios, contrarios al Gobierno de al Asad, en el conflicto por el establecimiento de una zona segura en el norte del país, en su frontera con Turquía.

Líbano

El presidente libanés, Michel Aoun, condenó de igual manera el ataque y ofreció sus condolencias a sus homólogos iraní e iraquí. El Ministerio de Exteriores libanés tachó el ataque a través de un comunicado de “violación de la soberanía iraquí y una escalada peligrosa contra Irán que aumentará las tensiones en la región”.

Otro de los portavoces de la opinión libanesa ha sido Hizbulá, una organización islámica musulmana chií que cuenta con un brazo político y otro paramilitar. Su líder, Hasan Nasralá, aseguró este viernes que seguirá la senda de Soleimani, culminando sus objetivos y prometiendo vengarse de los asesinos del comandante, que viajaba con frecuencia a Siria, Líbano e Irak.

El Líbano ha pedido quedarse al margen de las repercusiones del incidente ya que es prioritario para su seguridad y su estabilidad política, salir de la crisis económica y financiera que actualmente se vive en el país. De esta forma el Gobierno libanés se distanció de lo sucedido, para no verse arrastrado por el eje chií de Oriente Medio, del que forma parte junto a los aliados árabes de Irán.

Países suníes

La respuesta de las naciones suníes se ha limitado al silencio o a la contención. Desde el Golfo Pérsico, donde una escalada de violencia es más probable debido a la cercanía con Irán y la presencia de bases militares estadounidenses y tropas de este país, ningún Gobierno se ha manifestado por el momento.

Sólo el Ministro de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Anwar Gargash, que ha apelado a “poner la sabiduría, el equilibrio y las soluciones políticas por encima de la confrontación y de la escalada”. Desde su cuenta de Twitter ha señalado que “la región sufre una pérdida de confianza por ambas partes por lo que esta situación requiere de un planteamiento racional y libre de emociones”.