Rohani rechaza renegociar el acuerdo nuclear

El régimen culpa al Ejército del derribo del Boeing ucraniano. Irán responde a las críticas europeas con amenazas a sus tropas en Oriente Medio

Intentando mantener el equilibrio mientras navega por un mar de presiones internas y externas, Irán aumentó ayer su escalada retórica contra los países europeos que le acusan de romper el acuerdo nuclear de 2015, y trató de rebajar la tensión en casa desatada por el derribo del avión ucraniano, que evidencia los rifirrafes en el régimen. Durante una reunión de Gobierno televisada, el presidente iraní, Hasan Rohani, tachó ayer de infundada la reprensión oficial europea contra su país por su distanciamiento respecto a las obligaciones fijadas por el pacto nuclear. Advirtió de que este desafío de Europa podría poner en peligro a sus tropas en Oriente Medio.

«Hoy, el soldado americano [en la región] está en peligro. Mañana el soldado europeo podría estarlo», amenazó Rohani, en un tono inusualmente crispado. Los tres firmantes europeos del acuerdo –Alemania, Francia y Reino Unido– cuentan con tropas en la zona, a menudo en misiones conjuntas con Estados Unidos.

El martes, los tres socios europeos activaron el mecanismo de resolución de disputas previsto en el pacto nuclear para tratar de forzar a Irán a volver a cumplirlo. Desde que Donald Trump decidió abandonar el acuerdo de forma unilateral en 2018 y volver a imponer draconianas sanciones a Irán, Teherán ha anunciado incumplimientos graduales para presionar a los europeos con el fin de que desarrollen una alternativa que permita sortear el castigo de Washington. El 5 de enero, y ante la incapacidad del resto de firmantes de dar con un «plan B», Teherán anunció finalmente que deja de atenerse a cualquier limitación del pacto.

A pesar de sus recriminaciones, Rohani guiñó de nuevo un ojo al trío europeo, al insistir una vez más que todos los pasos que han dado para distanciarse del acuerdo son reversibles si Washington cumple con su parte.

El anuncio de Berlín, París y Londres se produjo justo cuando están teniendo lugar en varias ciudades de Irán protestas contra el régimen estalladas inicialmente por su gestión de la catástrofe aérea. Ayer hubo nuevos llamamientos en las redes sociales para salir a la calle, aunque el martes las movilizaciones ya fueron aparentemente menos concurridas que en los días previos.

Pronunciándose al respecto, el ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, reconoció ayer las protestas, y las atribuyó al hecho de que se engañara al público sobre el motivo de la tragedia aérea. Las palabras de Zarif suponen el primer reconocimiento oficial de que el intento de hacer creer que la aeronave se estrelló por errores técnicos fue una mentira.

Rohani volvió a señalar al Ejército por su rol en la catástrofe, e indicó que debería pedir perdón por haber escondido durante tres días la causa del incidente. Aunque el mandatario también sostuvo que la rectificación de las Fuerzas Armadas fue un paso en la buena dirección, les instó a realizar reformas para evitar que una desgracia similar vuelva a ocurrir, en una nueva crítica a los militares, considerados cercanos al ala dura del régimen.

En un intento de suavizar el mensaje de Rohani, el titular de Exteriores subrayó que el Ejército había sido «lo suficientemente valiente como para asumir la responsabilidad». Pero aprovechando la ocasión, Zarif volvió a aseverar que él y Rohani solo supieron que el avión había sido abatido poco antes del reconocimiento de las Fuerzas Armadas.