Internacional

Cerrojazo de López Obrador a la caravana migrante: “No habrá visas de tránsito a EEUU”

El Gobierno mexicano descarta entregar salvoconductos de paso a los más de 2000 centroamericanos que aguardan en la frontera sur pero ofrece miles de empleos y programas sociales

Poco antes de que saliera el sol el grupo de migrantes recitó una oración, entonó el himno nacional y guiados por la luz de una antorcha comenzaron a caminar, el lunes, hacia la verja que da entrada a México desde Guatemala. Primero iban los hombres, después mujeres y niños, todos ordenados y agarrados de los brazos para pedir que les dejasen entrar en México. Los primeros entregaron un documento dirigido al presidente Andrés Manuel López Obrador en el que pedían libre tránsito: “Somos gente honesta, trabajadora y venimos de una forma pacífica a dialogar con el gobierno y llegar a un acuerdo donde todos los miembros de la caravana seamos beneficiados con el permiso de movilizarnos libremente por tierras mexicanas”, decía la carta.

Como el intento de paso pacífico fue infructuoso, cientos de migrantes decidieron cruzar por el río Suchiate, que en esta época del año presenta un caudal bajo, con destino a Ciudad Hidalgo en el lado mexicano. Por los altavoces sonaba una grabación que alertaba a los migrantes que estaban ingresando de manera ilegal en México y del otro lado, un centenar de guardias nacionales con equipos antidisturbios mantenían el paso cerrado para hacer cumplir el mandato del gobierno. Entre gritos y empujones muchos fueron detenidos por los agentes, que lanzaron gases lacrimógenos contra los migrantes, según medios locales, entre ellos familias con niños pequeños.

“Por el puente o por el río, no hay miedo; ya estamos acostumbrados a la represión; en tu país te reprimen, te golpean siempre es así”, dijo Edwin Chávez, un joven de 19 años de Tegucigalpa, en declaraciones a la agencia AP.

No se entregarán visas de tránsito para permitir el paso de los migrantes hacia Estados Unidos, deseo mayoritario de la caravana, según declaró recientemente la ministra de Gobernación (Interior) Olga Sánchez Cordero, aunque el presidente López Obrador ofreció como alternativa 4000 empleos en el sur de México, becas y acceso a programas sociales. Una alternativa poco atractiva para muchos por los bajos salarios y los niveles de violencia del país, similares a los lugares de los que huyen. La mayoría del grupo había salido unos días atrás desde Honduras, formando la primera gran caravana en más de un año y encontró en este punto su primer gran escollo.

Esta vez México ha sido contundente en su postura después de muchas tensiones con Estados Unidos, que continuamente pide más control migratorio a su vecino del sur. Lejos queda la política de brazos abiertos que hace un año anunció López Obrador cuando aparecieron las primeras caravanas de migrantes, que comenzaron a hacer el viaje juntos para visibilizar su situación y protegerse de los peligros del viaje.

El presidente mexicano ofreció entonces salvoconductos para transitar libremente por el país hacia Estados Unidos, lo que desató la ira del presidente Donald Trump, que amenazó con aranceles del 25% a los productos mexicanos de importación si no se reducía el flujo. México acató, intensificó los controles en las principales rutas migratorias y desplegó miles de efectivos de la Guardia Nacional para esta tarea. Un cuerpo de nueva creación que en principio iba a destinarse a reducir los altos índices de violencia y que está destinando gran parte de sus recursos a frenar migrantes. Un año después el discurso de las autoridades mexicanas es radicalmente distinto, la prioridad es el control y el respeto a la legalidad.

Durante el fin de semana México cerró varios puntos fronterizos en varios estados del sur aunque permitió la entrada de grupos pequeños en principio para su regularización aunque según expertos y observadores en la zona con la intención de contener y controlar una migración “segura y ordenada”.

A los migrantes que consiguieron cruzar en días pasados les dijeron que recibirían información sobre diferentes alternativas para quedarse en México legalmente aunque el Instituto Nacional de Migración informó que la mayoría de las mil personas que habían ingresado no cumplían los requisitos de estancia y “se procederá al retorno asistido”.

El mismo lunes otra caravana partió de la capital de El Salvador también con la intención de llegar a Estados Unidos, según AFP. Medio centenar de salvadoreños con mochilas al hombro se concentró en una plaza al oeste de San Salvador para iniciar el trayecto.

“Yo me voy porque no tengo de otra, no tengo trabajo, la vida está dura y uno ya con hijos debe ver cómo se consigue el sustento”, dijo Evelin Hernández Hernández de 45 años, que se enteró de la convocatoria por redes sociales