Los bomberos franceses se suman a la ola de protestas

Reclaman en una manifestación en París una subida salarial y un aumento de personal. La protesta acaba en enfrentamientos con la Policía

French firefighters demonstrate during a national protest in Paris
Antidisturbios franceses tratan de contener una manifestación de bomberos en París FOTO: CHARLES PLATIAU Reuters

Si por algo pasará a los libros de historia el quinquenio de Emmanuel Macron será sin duda por la agitación social. Numerosos colectivos han ido convergiendo en movimientos como los chalecos amarillos o sumándose a las huelgas que desde hace un mes y medio vive el país en protesta contra la controvertida reforma de las pensiones. Durante meses y de forma encadenada las calles de las grandes ciudades francesas han visto desfilar las protestas de médicos, funcionarios, maestros, y así un largo etcétera.

Esta vez han sido los bomberos los que han levantado la voz. En plena ola de protestas, los profesionales del fuego estaban llamados también a la movilización para reclamar una mejora de los equipos, más efectivos y el reconocimiento del riesgo de la profesión. Alegan, por ejemplo, que la prima de fuego, que representa casi una quinta parte del salario, no ha aumentado en tres décadas.

Durante la marcha, que ha tenido lugar en la tarde del martes por el centro de París, dos bomberos han prendido fuego a sus trajes para simbolizar su malestar. Las fuerzas antidisturbios han cargado contra la protesta y han utilizado gases lacrimógenos para tratar de contener a parte de los manifestantes, que han lanzado a su vez objetos contra los agentes. La Prefectura de Policía aseguró en su cuenta de Twitter que entre 200 y 300 bomberos se habían salido del recorrido autorizado, lo que había obligado a las fuerzas del orden a intervenir. La Prefectura se quejó también de que no habían cumplido con sus compromisos al acudir a la marcha con sus cascos y con sus trajes de trabajo.

Los manifestantes han exigido un aumento de 19% a 25% por cuestiones de riesgo laboral para cumplir sus misiones, que aseguran son ahora más complicadas ante el recorte de personal. Argumentan que los ataques contra ellos también se han incrementado. Y las cifras así lo demuestran. 3.400 bomberos declararon haber sido objeto de una agresión en Francia durante todo 2018, lo que se traduce en un aumento del 21% de agresiones respecto al año anterior según un estudio que acaba de publicar el Observatorio Nacional de Delincuencia y responsabilidades penales. También pretenden que se les confiera un estatuto de oficio de riesgo con el que poderse jubilar de forma anticipada.

“Nos gustaría que se nos reconociese no sólo poniendo medallas en nuestros ataúdes, a título póstumo” ha denunciado Didier Dupir, del sindicato de bomberos Sud-SDIS llegado desde Lyon. “Nos gustaría contar con el apoyo de la sociedad en este combate. Nosotros estamos a su servicio los 365 días del año”, ha dicho este representante sindicalista en los micrófonos de France Info.

Los sindicatos denuncian que el número de efectivos no ha dejado de disminuir desde hace una década y que los profesionales se encuentran exhaustos. Sus representantes tenían cita para negociar, en paralelo a la movilización, en el Ministerio del Interior, después de otra entrevista infructuosa el pasado día 17.

En octubre ya hubo otra marcha en París en la que participaron miles de bomberos, como este martes llegados de toda Francia, y con las mismas reivindicaciones. El pasado mes de diciembre otro acto de protesta intentó llamar la atención de la opinión pública: un grupo de una decena de bomberos instalaron un campamento en medio de la Plaza de la República, en el corazón de la capital gala para denunciar la falta de número de efectivos que sufre su cuerpo. En aquella ocasión, varios miembros de los chalecos amarillos se solidarizaron con los bomberos llevándoles alimentos y bebida en acto simbólico a aquel campamento improvisado.

En Francia hay unos 248.000 bomberos, de los cuales 40.500 son profesionales, 195.000 voluntarios y 12.500 tienen un estatuto militar particular, los de París y Marsella, las dos mayores ciudades.