Muere el juez argentino Claudio Bonadio, el gran enemigo de Cristina Fernández

Contaba con una dilatada trayectoria como juez federal y llevó adelante causas de fuerte impacto político que incluyeron a varios ministros y a la actual vicepresidenta argentina

Considerado la bestia negra del kirchnerismo por su persecución implacable contra los corruptos "K", el juez federal Claudio Bonadio falleció esta mañana a los 64 años como consecuencia de un cáncer que afectó su salud en los últimos años. El magistrado, que el año pasado había sido operado por dicho tumor, murió a las 6:20 en su casa de Belgrano -Buenos Aires-. Días atrás, había pedido extender su licencia hasta marzo. Esta vez no hubo conspiraciones, como ocurrió con el “turbio” asesinato del fiscal Nisman que también investigaba a la entonces presidenta Cristina Kirchner. Fue “la dama de negro” quien se llevo al juez.

Apodado el “sheriff”, era considerado uno de los magistrados más impecables e implacables de Argentina. En 1994 quedó a cargo del Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 11, y estuvo al frente de causas trascendentales, como la del atentado a la AMIA; el caso PAMI, en el que se juzgó por corrupción al entonces interventor, Víctor Alderete; el caso de los préstamos irregulares obtenidos por la Curtiembre Yoma. Por el expediente Alderete, el juez fue denunciado por la Oficina Anticorrupción.

En 2001 estuvo involucrado en un caso policial: disparó y mató a dos delincuentes que intentaban robarle cuando descendía de su vehículo junto a un amigo en Villa Martelli –Buenos Aires.

Enemigo de CFK

Bonadio fue el primer juez en llamar a indagatoria a la expresidenta y actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en la causa conocida como dólar futuro, además de ser el que más veces la procesó. Una de sus últimas medidas antes del parón judicial de enero y después de someterse a una operación, fue elevar a juicio oral a Cristina Kirchner, al exdiputado nacional Julio De Vido y a otro medio centenar de imputados en la causa que investiga los denominados cuadernos de la corrupción y dos expedientes derivados de esa pesquisa.

En 2015, cuando Cristina aún era presidenta, habló de él en una cadena nacional como un “juez pistolero y extorsionador”. Fue después de que el entonces funcionario judicial ordenara el allanamiento de la inmobiliaria de Máximo Kirchner en Santa Cruz.

Sin ningún tipo de escrúpulo, poco después de conocerse el deceso, Gregorio Dalbón, uno de los abogados de la actual vicepresidenta apuntaba: "La muerte lo salvó a Bonadío, va a evitar ser juzgado. Le sienta bien agregó”. El odio era mutuo.