Tras el Brexit: los seis países que llaman a las puertas de la UE

La Comisión Europea endurecerá las condiciones de adhesión para que Francia levante el veto a Albania y Macedonia del Norte

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La Comisión Europea presenta hoy su propuesta para reformar el proceso de adhesión de nuevos Estados miembros al bloque comunitario. El gesto de hoy es un guiño indisimulado al presidente francés, Emmanuel Macron, en un intento de que éste levante su veto a la entrada de Albania y de Macedonia del Norte. Una postura que ha generado un profundo malestar en las cancillerías europeas y un serio reto para el nuevo Ejecutivo comunitario presidido por la alemana Ursula von der Leyen. Tras la salida de Reino Unido la medianoche del 31 de diciembre, seis Estados de los Balcanes occidentales hacen cola para formar parte del proyecto europeo y Bruselas considera que ésta es una oportunidad histórica que no puede dejarse pasar, en un momento en el que otras potencias como China y Rusia están aumentando peligrosamente su presencia en la región.

París presentó su propia iniciativa hace meses, con el objetivo de endurecer el proceso, y el Ejecutivo comunitario está dispuesto a adoptar con cautela algunas de estas premisas, defendidas por el Elíseo contra viento y marea. El propósito reside en que la Cumbre de Zagreb (Croacia), que preside la UE este semestre, prevista en el mes de mayo y centrada en la ampliación, se convierta en una fiesta y no en un funeral. El antiguo Ejecutivo de Jean Claude Juncker se marcó como objetivo el año 2025 para la entrada progresiva de los países de los Balcanes y el Ejecutivo de Von der Leyen no ha tirado la toalla, pese a las dificultades.

Ampliaciones UE FOTO: T. Nieto

París aboga por la clásica estrategia del palo y la zanahoria. Por una parte, cree que el proceso debe ser reversible en todas sus etapas, lo que implica que cualquier deriva autoritaria, que ponga en riesgo los valores democráticos europeos de respeto al Estado de derecho suponga la suspensión de las negociaciones. Como incentivo para cumplir las exigencias de cada etapa, que también incluirían la convergencia social y económica, París propone que el país candidato tendrá acceso progresivo a ciertos programas de ayudas europeos. Bruselas ve con buenos ojos este mano abierta. Lo que está claro por el momento es la voluntad decidida de estos países por forma parte del club europeo.

Montenegro

En 2006, el Parlamento del país proclamó su independencia y tan solo dos años después llamó a las puertas del club comunitario. Las negociaciones de adhesión comenzaron en el año 2012 y, aunque no forma parte de la zona euro, su moneda de facto es la divisa europea. En la última reunión entre Montenegro y el Consejo de Asociación, se decidió la apertura del capítulo sobre política económica y monetaria.

Serbia

El país presentó su petición su adhesión a la UE en diciembre de 2009 y la Comisión emitió un dictamen favorable en 2011. A pesar de eso, las negociaciones para formar parte del club comunitario se postergaron hasta el año 2014. De un total de treinta y cinco capítulos de negociación ya se han iniciado negociaciones sobre diecisiete, dos de los cuales ya se han cerrado provisionalmente.

Macedonia del Norte

Las negociaciones todavía no han comenzado debido a las reticencias francesas. Emmanuel Macron se quedó solo en la cumbre del pasado mes octubre en su veto. A pesar de su propuesta para cambiar el proceso de adhesión, la Comisión Europea cree que no se pueden cambiar las reglas del juego en medio del partido. En el caso de Macedonia del Norte un nuevo portazo resulta muy delicado debido a los esfuerzos realizados por el país para resolver sus problemas territoriales con la vecina Grecia y que han propiciado su cambio de nombre de Macedonia a Macedonia del Norte. A pesar de que Francia fue el único país en defender el veto, España era partidaria de deslindar las dos candidaturas con el objetivo de dar luz verde a Macedonia del Norte y postergar la de Albania. El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, ha visitado estos países como maniobra de presión para que París acabe cediendo a las presiones.

Bosnia Herzegovina

Solicitó su ingreso en el año 2016. Los Veintisiete definen su estatus como el de candidato potencial. Según el procedimiento de los tratados comunitarios, las cancillerías europeas han solicitado a la Comisión Europea que emita un dictamen sobre esta solicitud. En caso de que sea favorable, los Estados europeos pueden conceder al país el estatus de país candidato, pero el veto a Macedonia del Norte y Albania complica su situación.

Kosovo

Se enfrenta al reto de normalizar sus relaciones con Serbia, como paso previo a que sus negociaciones de adhesión puedan comenzar. La antigua provincia serbia de mayoría albanesa no ha sido reconocido como Estado por cinco países europeos, entre ellos España. Estas peculiares circunstancias hacen que su caso sea el más delicado de la ampliación. A pesar de esto, en una cabriola diplomática, Tirana ha firmado un Acuerdo de Estabilización y Asociación con el club europeo. Este acuerdo fue firmado en el año 2015 aunque entró en vigor en el año 2016 y permite al país aumentar sus intercambios comerciales con los Veintisiete.

La negociaciones para mejorar la relación entre Kosovo y Serbia están amparadas para la UE, pero cualquier progreso se ha paralizado por la decisión unilateral de Kosovo de imponer un arancel del 100% a la importación de productos serbios. El alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, emprendió en el mes de enero un viaje tanto a Serbia como Kosovo para mostrar que los intentos de adhesión están condicionados a que se normalicen las relaciones bilaterales.

Perdura el cansancio de la ampliación

Tras el «big bang» que supuso para la UE el ingreso de doce países en 2004 y 2009, los viejos Estados miembros mantienen su prudencia. El miedo a la llegada de inmigrantes de países más pobres azuza a los partidos populistas en Francia, Austria o Países Bajos. El propio Macron ha sido muy crítico con los trabajadores desplazados por favorecer el «dumping» social frente a la mano de obra autóctona. Croacia fue la última incorporación en 2013.