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Internacional

Angela Merkel se queda sin relevo

La autoridad de Kramp-Karrenbauer quedó muy tocada a raíz del pacto con los ultras de la AfD

Annegret Kramp-Karrenbauer nunca pudo esquivar la larga sombra que le proyectó la canciller. Fracasó debido a la imposible tarea de dirigir la Unión Cristianodemócrata (CDU) mientras Angela Merkel estuviera todavía en el cargo.

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Hasta el mismo instante en el que la también conocida como AKK renunció a su candidatura y a la presidencia de los conservadores, fueron muchos los que desde su partido vieron en ella a la figura de integración ideal para suceder a la canciller aunque, no obstante, fueron más los que reprobaron su gestión criticando que, desde un primer momento, actuó de forma torpe y mal aconsejada.

Ayer, abrumada por todos los acontecimientos, Kramp-Karrenbauer presentó su dimisión en lo que algunos medios, como “Der Spiegel”, definieron como “el último acto de emancipación”. Ahora la Prensa alemana coincide en que aspirar a ser la mujer más poderosa del mundo se le quedó muy grande a una mujer que en cambio sí fue capaz de anotarse una excelente gestión como primera ministra del estado federado del Sarre.

Kramp-Karrenbauer entró con buenas condiciones en la carrera para liderar la CDU. Pero el resultado y su estrecha victoria con Friedrich Merz -más favorable de un giro hacia la derecha-, le impidieron actuar desde una posición de fortaleza. Unas premisas que, un año después, le obligaron a ratificar su confianza ante un congreso del partido y poco después, y a instancias de Merkel -su principal mentora-, a aceptar la cartera de defensa como un revulsivo para hacer notar su valía. Todo fue en vano. Sus apariencias resultaron incómodas, sus mensajes a veces contradictorios y su autoridad acabó agotándose hasta que la debacle de Turingia precipitó su renuncia. El legado de la era de Merkel pesó demasiado en términos positivos y negativos.

La revista “Der Spiegel” lo tiene claro: “el fracaso de AKK tiene muchos padres y madres”. La líder de la CDU fue abandonada repetidamente por la mayoría de aquellos que la votaron a finales de 2018 en Hamburgo y, a pesar de sus múltiples tropezones, pocos salieron a su auxilio y algunos incluso prefirieron sentarse a ver su inmolación. Tampoco la canciller, tal y como apuntan algunos analistas, no supo gestionar la progresión de su sucesora hasta tal punto que la formación desperdició la oportunidad de moldear suavemente el final de la era Merkel para efectuar una transición libre de conflictos.

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Si había dudas, el escándalo suscitado por el apoyo de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) a Thomas Kemmerich como primer ministro en el estado de Turingia fue para Kramp-Karrenbauer la gota que colmó el vaso y la prueba, sin equívocos, de que la canciller es quien todavía tiene las riendas del partido. La intervención de Merkel, quien calificó de “imperdonable” la elección de Kemmerich, desde Suráfrica, en contra de su costumbre de no hablar de asuntos internos desde el extranjero, dio la sensación de que la canciller asumía otra vez el mando en la CDU, lo que sirvió para debilitar aún más la autoridad de AKK.

No obstante, Merkel lamentó ayer la decisión de su compañera. “Asumo con el mayor respeto, pero también digo que lamento su decisión. Imagino que no ha sido fácil”, aseguró. La canciller añadió que trabajará junto a ella en el proceso para elegir al próximo candidato conservador a la Cancillería. La presidenta de la CDU había indicado previamente que se mantendrá al frente del partido durante el proceso de elección del candidato y que después dimitirá, pues considera que la candidatura y la presidencia deben estar en una sola mano.

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La salida de AKK supone un duro revés para Merkel, que la había designado como sucesora por compartir su misma línea moderada. “Es posible que el fin de la canciller esté cerca”, sentenció el periódico “Süddeutsche Zeitung”. En esta línea, el ministro de Economía, Peter Altmaier, muy cercano a Merkel, habló de una “situación extremadamente grave” para el partido conservador. “Nuestro futuro está en juego”, aseguró.

Según el periódico “la cuestión de saber cuanto tiempo se quedará todavía en el puesto dependerá de quién sea nombrado presidente de la CDU y candidato a la Cancillería”. Si en los próximos meses llegara a la cabeza de la CDU un rival político fuerte sería difícil para Merkel mantenerse en el cargo. En su defensa, AKK aseguró ayer en su comparecencia que había asumido la presidencia del partido en un momento difícil y que, por primera vez en mucho tiempo, la CDU tuvo a dos personas distintas en la cancillería y en la jefatura de la agrupación. Esa división, según ella, ha traído intranquilidad, lo mismo que la discusión sobre la candidatura a la cancillería para las próximas elecciones. “Pienso moderar el proceso para elegir candidato y mi renuncia a la candidatura me da más libertad. Después creo que la jefatura y la candidatura deberán quedar en las mismas manos”, dijo.

De acuerdo con fuentes del partido, el impactante anuncio de la líder fue recibido con un largo silencio por sus colegas conservadores y, aunque ya suenan posibles sucesores, nadie se ha atrevido a subir al ring para ser el principal candidato en la elección del partido más fuerte de Alemania. El vicepresidente de la CDU, Armin Laschet, considerado como un posible candidato a canciller, no estuvo presente en la reunión. Otras fuentes han afirmado que Merkel dijo hoy que Kramp-Karrenbauer debe seguir teniendo un papel en el gabinete alemán.