El Senado levanta la inmunidad a Salvini y éste responde: “No voy a huir, esperaré el veredicto”

El líder de la Liga se enfrentará a hasta 15 años de presión por el secuestro de un barco con inmigrantes en el verano de 2018

El pasado julio, el entonces ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, estaba enfrascado en una batalla contra las ONG para impulsar su candidatura a unas elecciones anticipadas que nunca se produjeron. En esos días, el barco ‘Gregoretti’, de la Guardia Costera italiana, rescató en el mar a 131 personas. Salvini, casi como acto reflejo, impidió su desembarco inmediato, que finalmente se produjo cuatro días más tarde en el puerto siciliano de Augusta. Fue una espera relativamente rápida, para lo que ha ocurrido en otras ocasiones, pero ayer el Senado italiano votó a favor de retirarle la inmunidad parlamentaria para que pueda ser juzgado por estos hechos.

El tribunal de Catania, que sostiene la denuncia, lo acusa de “secuestro de personas”. Los jueces entienden que la decisión se tomó de modo “arbitrario”, ya que los 131 migrantes no suponían “ninguna amenaza” para el Estado. El asunto ahora vuelve a manos de la Justicia, lo que no significa todavía que Salvini vaya a ser llamado al banquillo. El fiscal de Catania, Carmelo Zuccaro, deberá volver a escuchar a las partes, aunque en su momento ya pidió que se archivara el caso al no apreciar indicios de delito. En otras ocasiones Zuccaro ya se ha expresado de forma muy dura contra las ONG y a favor de limitar la inmigración irregular.

Lo que ha permitido el Senado, por tanto, es que Salvini sea oficialmente imputado. Y lo ha hecho gracias a la colaboración, o más bien altanería, del implicado. Ayer el líder de la Liga compareció desde su escaño de senador defendiendo que toda decisión como ministro estuvo motivada por una “defensa de la patria”.

“No pido un premio por ello, pero si tiene que haber un juicio, que lo haya”, añadió. Tras su intervención, la mayoría parlamentaria, formada principalmente por el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y los socialdemócratas del Partido Democrático (PD), votaron para ponerle más cerca de ese escenario. En una actuación menos ferviente que la de su líder, los senadores de su partido, la Liga, se ausentaron del hemiciclo. Votar a favor de ir a juicio supondría, según la diputada de la Liga Giulia Buongiorno, admitir la culpabilidad.

El líder ultraderechista, mientras tanto, juega dos cartas. La primera es sacar todo el rendimiento posible a los ataques de sus enemigos políticos, que ya lo sacaron del Gobierno; y de los jueces, que se suman a los ataques de las élites contra él. Salvini dijo ayer que si alguien lo tiene que juzgar “serían los italianos, no la magistratura”.

También en esto ha aprendido de su maestro, Donald Trump, para presentarse como víctima de un ataque coordinado. Sin embargo, toda esta estrategia de Salvini ya se puso en práctica justo antes de las pasadas elecciones regionales en Emilia Romaña, cuando indicó a sus diputados que votaran a favor de ser imputado, y finalmente perdió las elecciones holgadamente frente a la izquierda.

La otra baza de Salvini es que los jueces no abrirán finalmente juicio contra él, una posibilidad bastante plausible teniendo en cuenta el historial del fiscal Zuccaro. Sin embargo, si la presión del resto de los magistrados es suficiente al menos como para que el ex ministro del Interior se siente en el banquillo, se podría enfrentar a una acusación de hasta 15 años de cárcel. Uno de sus argumentos es que él era sólo miembro de un Gobierno, en el que estaba el Movimiento 5 Estrellas, que defendía esta política de puertos cerrados para combatir la inmigración irregular. No era una acción individual sino coordinada. Y si bien, el M5E votó a favor de mantenerle la inmunidad parlamentaria cuando todavía eran aliados por un caso prácticamente idéntico, ahora lo deja caer. No obstante, eso sirve para la disputa política, pero en caso de que termine en el banquillo parece un argumento legal bastante débil.

Si el caso del barco ‘Gregoretti’ no prosperara, ya hay otro pendiente. El próximo 27 de febrero el Senado debe votar de nuevo sobre la inmunidad parlamentaria de Salvini, en otro litigio con la ONG española Open Arms. En esta ocasión, el episodio se remonta al pasado agosto, cuando los rescatistas tuvieron que esperar en el mar con más de un centenar de migrantes rescatados, hasta que Italia les permitió finalmente desembarcar.