“Paro armado” de 72 horas en Colombia

La guerrilla del ELN amenaza con atentados para bloquear sectores clave del país y asegura que castigará a quien no lo respete. El Gobierno se prepara para responder

Las venas siguen abiertas en Colombia. Pese a los acuerdos de Paz con la guerrilla alcanzados a contra reloj por el expresidente Juan Manuel Santos, la violencia no ha mermado en el país suramericano. Ahora hay un crisol de grupos armados que se disputan el terreno abandonado por las FARC: disidentes, las Bacrin -bandas organizadas-, paramilitares y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Y es que mientras las diferencias sociales que afronta Colombia -un país donde el 70% de las tierras está en en manos de un 3% de la población-, continúen, el conflicto no cesará.

Frente al inicio este viernes del “paro armado” anunciado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las autoridades han considerado el hecho una medida desesperada y han desplegado un plan de seguridad en las zonas donde este grupo guerrillero tiene presencia.

Los integrantes del grupo armado han advertido a la población civil de que serán atacados si incumplen el paro, mientras que los cuerpos de seguridad han aseverado que el libre tránsito está garantizado. Esta acción implica un toque de queda, en todo el territorio colombiano, impuesto bajo amenaza de agresión a la población civil que salga de sus viviendas o se desplace a través del transporte terrestre, fluvial y aéreo.

El grupo guerrillero amenaza en un comunicado de seis puntos que los civiles que formen parte de las caravanas del Ejército o que queden en la línea de combate también serán atacados, "pues se están dejando utilizar para sabotear el paro".

Las advertencias también van para los transportistas que no acaten el paro, pues se les quitarán sus vehículos y embarcaciones. Sin embargo, estará permitido el traslado de enfermos “que ameriten tratamiento hospitalario” y los “movimientos de familiares para atender asuntos fúnebres”. Finalmente, el texto llama a prudencia y a “mantenerse en sus viviendas” para evitar “lamentar consecuencias”.

Aunque en esta oportunidad el grupo terrorista no explicó las razones concretas para convocar el “paro armado”, no es el primero que realizan por estas fechas. En 2016, cuando se conmemoró el 50 aniversario de la muerte del “cura guerrillero” Camilo Torres Restrepo -que formó parte de sus filas y que murió en combate con el Ejército el 15 de febrero de 1966-, la guerrilla anunció que, en consecuencia “con el legado de Camilo”, desarrollarían “un paro armado”.

Una semana antes de esta llamada a la huelga, el comandante del ELN, Pablo Beltrán, en una entrevista de BLU Radio, ratificó la disposición de ese grupo a reanudar el diálogo iniciado en 2017 y roto en 2019. El grupo irregular considera que es Duque quien se ha opuesto a mantener las conversaciones desde el inicio de su Gobierno.

Tras la explosión de un coche bomba en la Escuela General Santander de cadetes de Bogotá (Colombia), que dejó 21 personas fallecidas y más de 60 heridas, el Gobierno de Duque puso fin a los diálogos que había iniciado el anterior mandatario Juan Manuel Santos con este grupo irregular.

Alerta nacional

Por su parte el presidente de Colombia, Iván Duque, aseveró que el Estado “está listo para enfrentar esa amenaza” y que el grupo insurgente que no se ha sumado al acuerdo de paz con el Gobierno “seguirá siendo golpeado” con el trabajo de los cuerpos de inteligencia y la capacidad operacional de la Fuerza Armada.

Manifestó que “el Estado de derecho” está listo para enfrentarlos, “para llevar su capacidad de movilización a los mínimos históricos” y aseveró que en los últimos 18 meses el “ELN ha sido golpeado” por los cuerpos de seguridad del Estado que han capturado y sometido a la justicia a varios de sus miembros, lo que los “ha llevado a actos desesperación”.

Aunque en decadencia, el grupo guerrillero formado en 1964 cuenta con entre 2.000 y 4.000 combatientes que mantienen actividades en unos cien de los 1.100 municipios colombianos.