Rebelión en la Fiscalía de Estados Unidos

Además de los 2.000 empleados que piden la dimisión del fiscal general, Donald Trump amenaza con denuncias por la investigación sobre la trama rusa

Una tormenta sacude el departamento de Justicia. Son ya más de 2.000 los antiguos empleados del departamento los que han sumado su nombre a la carta que pide la dimisión del fiscal general, Bill Barr.

Los firmantes, que sirvieron en administraciones republicanas y demócratas, consideran inadmisibles las últimas acciones de un Barr al que acusan de erosionar la independencia del poder judicial. La protesta se desencadenó después de que haya desautorizado a los cuatro fiscales del caso de Roger Stone, que pedían entre 7 y 9 años de cárcel para el lobbista ya condenado.

El departamento de Justicia trató de rebajar las peticiones de condena y los fiscales presentaron su dimisión. Y el propio Barr, en unas declaraciones asombrosas, ha reclamado en televisión al presidente que deje de opinar en redes sociales sobre casos investigados por la justicia.

También hoy, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha planteado la posibilidad de denunciar a las personas implicadas en la “fraudulenta” investigación encargada al fiscal especial Robert Mueller, que analizó la presunta injerencia de Rusia en las elecciones de 2016.

Trump ha reafirmado en Twitter que estas pesquisas, que siempre ha considerado una "caza de brujas", comenzaron de forma "ilegal" a partir de los contenidos de un dosier "falso". Por este motivo, ha pedido el rechazo de "todo lo que tenga que ver" con la investigación.

El presidente ha asegurado que Mueller mintió ante el Congreso cuando dijo que no le había entrevistado para el puesto de director del FBI. “Todo el acuerdo es un timo. Si no fuese presidente, denunciaría a todos los implicados. Quizás aún lo haga”, ha advertido.

El informe de Mueller desligó al presidente norteamericano de los supuestos intentos de Moscú por influir en las elecciones, pero apuntó hasta diez ocasiones en las que Trump pudo obstruir las investigaciones. El presidente, que en menos de nueve meses aspirará a la reelección, ha intentado presentarse como una víctima de todo este proceso.