Bloomberg se convierte en el blanco de sus rivales en su estreno en los debates demócratas

El multimillonario se convirtió rápidamente en el candidato a batir por su subida en las encuestas y le afearon su pasado republicano y sus relaciones amorosas

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El debate, el noveno entre los aspirantes demócratas, tuvo lugar en Las Vegas (Nevada), que el próximo sábado celebrará las primarias tras las de Iowa y Nuevo Hampshire, que han dejado al izquierdista Bernie Sanders y al moderado Pete Buttigieg en cabeza.

Bloomberg, exalcalde de Nueva York, se clasificó para este debate por primera vez gracias a sus proyecciones en las encuestas por encima del 10% tras invertir unos 370 millones de dólares en publicidad, aunque todavía no se ha medido al resto de precandidatos en las urnas ni lo hará hasta el “Súper Martes” del 3 de marzo.

“Los demócratas no vamos a ganar si tenemos un candidato con un historial de esconder sus declaraciones de impuestos, de acosar a mujeres y de apoyar políticas racistas”, dijo la senadora Elizabeth Warren, abriendo la veda contra el multimillonario. Warren, de hecho, insistió en las acusaciones que existen contra Bloomberg por acoso y comentarios sexistas y le instó a que “libere” a las mujeres con las que ha firmado pactos de confidencialidad para que puedan hablar libremente sobre sus experiencias. “No vamos a ganar a Trump con un hombre que tiene quién sabe cuántos acuerdos de confidencialidad con mujeres”, advirtió la senadora.

Bloomberg, por su lado, no quiso revelar cuántos acuerdos de este tipo existen y dijo que los casos seguirán en secreto: “Ellas decidieron cuando llegaron a un acuerdo que querían mantenerlo en silencio”. Además, el exalcalde neoyorquino restó importancia a los motivos que provocaron sus pactos: “Quizás no les gustó alguna broma que hice”, informa Efe.

El millonario cae en la trampa

El rifirrafe con Warren fue solo una prueba para Bloomberg de lo que el resto de precandidatos le tenía preparado. Sanders le criticó su pasado reciente republicano, su apoyo al presidente George W. Bush (2001-2009) y estar ahora usando su fortuna para intentar “comprar” la candidatura demócrata.

La senadora Amy Klobuchar le retó por no haber hecho públicas sus declaraciones de impuestos y lo comparó en ese aspecto con el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump: “Creo que necesitamos algo diferente a Trump. No creo que mires a Trump y digas: ‘necesitamos a alguien aun más rico en la Casa Blanca’”.

El exvicepresidente Joe Biden, por su parte, le reprochó sus políticas policiales racistas como alcalde de Nueva York y también haberse opuesto a Obamacare, la ley de salud de Barack Obama (2009-2017) que brindó cobertura a millones de estadounidenses.

Bloomberg, por lo general, ignoró estos ataques, y al final del debate fue el que menos tiempo habló de los seis participantes -13 minutos y 2 segundos-, pese a haber sido el más interpelado.

Sanders, el gran beneficiado

Sanders salió beneficiado de la irrupción de Bloomberg, ya que la nueva condición del senador izquierdista, que lidera todas las encuestas con una cómoda diferencia, de favorito a ganar las primarias le hacían también el blanco perfecto de sus rivales.

Pese a ello, el senador no salió del todo indemne, ya que el hecho de que las primarias hayan empezado ya oficialmente convirtió al debate en un feroz combate de supervivencia entre aspirantes no visto hasta la fecha.

A Sanders le atacaron por sus propuestas socialdemócratas (en Estados Unidos tildadas de “socialistas”) como la de instaurar un sistema sanitario público y universal, pero también por no hacer públicos informes médicos exhaustivos sobre su salud después del infarto que sufrió en octubre.

Que Sanders es ahora el hombre a batir se hizo evidente cuando ninguno de sus rivales se comprometió a respetar al precandidato más votado en las primarias en caso de que no llegue con la necesaria mayoría absoluta de delegados a la Convención Nacional Demócrata, donde se elegirá al rival de Trump. Tanto Bloomberg, como Buttigieg, Warren, Biden y Klobuchar se mostraron partidarios a alcanzar pactos llegado ese disputado escenario.

“No deberíamos tener que elegir entre un candidato que pretende prenderle fuego a este partido y otro candidato que quiera comprar este partido”, dijo Buttigieg en clara referencia a Sanders y Bloomberg. Los demócratas llegan muy tocados por el alto número de candidatos y su fracasado “impeachment” contra el presidente Trump.

Con los resultados de este fin de semana en Nevada bajo el brazo, los precandidatos demócratas volverán a verse las caras en un debate el próximo martes en Carolina del Sur, cuarto estado en celebrar primarias programadas para el sábado 29 de febrero.

Los aspirantes a la candidatura presidencial del Partido Demócrata buscan con estas citas llegar destacados al “Súper Martes” del 3 de marzo, que con 14 estados votando a la vez, incluidos los dos más grandes: California y Texas, que puede dejar las primarias vistas para sentencia.