La trampa de la banda de los cuatro «frugales» de la UE

Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia, los socios más duros en la negociación, figuran entre los más beneficiados por el mercado único

«No se trata de un juego de suma cero en el que para ganar unos tienen que perder otros», sostienen fuentes diplomáticas europeas sobre la dura batalla que vive el seno de la UE entre los contribuyentes netos –aquellos que aportan más que los que reciben–y, por lo tanto, piden una compensación, y los que se encuentran en la situación contraria. Ante la intransigencia mostrada por los primeros –Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Austria–, la Comisión Europea intenta explicar que, a la hora de valorar pros y contras, no se puede medir tan solo el saldo positivo o negativo en relación a las ayudas regionales y la política agrícola común por mucho que supongan el 70% del pastel.

Como modo de dinamizar el debate, la Eurocámara ha presentado un dosier de prensa, con datos del Ejecutivo comunitario, en el que aparecen los países que más se benefician del mercado común y, sorprendentemente o quizás no tanto, los cuatro autodenominados «frugales» no salen mal parados. Aunque el ranking está liderado por Luxemburgo (12.500 euros por persona y año) seguido de Irlanda y Bélgica, el inflexible Países Bajos queda en cuarto lugar, cerca del pódiun, con cerca de 5.000 euros por ciudano y año, seguida de Austria y Dinamarca, y Suecia queda como octavo país.

Alemania, el mayor contribuyente y con una economía fuertemente exportadora que se beneficia de la riqueza de los demás, queda en el undécimo lugar, por encima de la media europea. Por tanto, los contribuyentes netos son los más beneficiados de contar con un club al que vender sus productos.

En la última parte de la tabla se encuentran Hungría, Rumanía, Bulgaria y Grecia. España queda por debajo de la media europea como el noveno país en la parte baja de la clasificación, en el entorno de los 2.000 euros por persona y año. En términos globales, 56 millones de trabajos dependen del comercio intraeuropeo y desde 1990 a 2015 se han creado 3,6 millones de empleos.

A esto se suman las partidas del marco financiero cuyo impacto en uno y otro país no se pueden cuantificar a priori y que dependen de numerosas variables. Dentro de este capítulo se encontrarían los fondos a los programas de I+D y benefician tanto al sector privado como al público o los esfuerzos para luchar contra la inmigración ilegal.