Giro ultraconservador en el Parlamento iraní

El récord de baja participación castiga al presidente Hasan Rohani. Sin apenas diputados reformistas, peligra el acuerdo nuclear

La crisis económica, la represión en las recientes protestas y la mala gestión por el derribo accidental de un avión comercial despertó la ira de la población y precipitó la abstención. El electorado ha castigado al bloque reformista, dándole así una victoria aplastante a los conservadores. Con más de 256 escaños del total de 290 asientos del Parlamento para los intransigentes, se termina así con las esperanzas de aquellos que buscaron un mayor compromiso con Occidente.

A pesar de los llamamientos del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei a participar “como un deber religioso", el porcentaje de participación no superó el 43%, registrándose como la más baja desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979.

El líder supremo encajó mal el haber alcanzado un record histórico de abstención electoral y acusó a Occidente de orquestar una campaña mediática para “desalentar” a los votantes a la hora de acudir a las urnas.

Con estos resultados, es probable que se restrinjan las opciones de política exterior de Irán. Aunque el Parlamento no tiene un papel formal sobre la política exterior, sí puede intervenir para frenar al presidente Hasan Rohani si intenta entablar alguna conversación con Estados Unidos con el fin de levantar las sanciones. Además, podría presionar para que Irán renuncie al tratado de no proliferación nuclear.

Los grandes perdedores de estos comicios han sido los reformistas, la agrupación más grande en la Cámara saliente. Conscientes de que las tensiones actuales con Estados Unidos han supuesto un revés a su política aperturista, y de hecho, han conseguido solo 17 escaños. En Teherán, la conservadora Coalición de la Unidad, liderada por Mohamad Bagher Qalibaf, con 1.265.287 votos, quien se perfila como nuevo presidente del Parlamento, le ha quitado 30 escaños a los reformistas.

Qalibaf, ex alcalde de Teherán y antiguo comandante de la Guardia Revolucionaria va en la cabeza de la lista, seguido del segundo del grupo, el ex ministro de Cultura, Mostafa Mirsalim, con 892.318, y del antiguo diputado Morteza Aqa Tehrani, con 868.025.

Sin duda, el batacazo de los reformistas y moderados en la capital iraní no ha sido ninguna sorpresa, dada la cantidad de candidatos reformistas que no pudieron participar en los comicios y la baja participación que rondó entre el 20% y el 25%.

Coronavirus, protagonista electoral

El coronavirus ha sido también protagonista en estas elecciones, no solo por la amenaza que supone para la nación que haya 64 casos de COVID-19 confirmados, doce de ellos mortales, sino que, según Jamenei, ha sido una “campaña negativa” alentada para desanimar a la población a acudir a las urnas, recurriendo a la propagación del nuevo virus.

Como medida preventiva, las autoridades anunciaron el cierre de escuelas y universidades, cines, teatros y otros centros culturales en 14 de las 31 provincias del país. En Teherán se detectaron cuatro nuevos casos este domingo y el ayuntamiento ha ordenado el cierre de las fuentes de agua y de los puestos de golosinas en el metro.

Ante el temor entre la población a que se expanda como pandemia, el ministro de Salud, Said Namaki, que el tratamiento de la enfermedad será gratuito y que al menos “un hospital” de cada ciudad “se dedicará exclusivamente” a atender, examinar y tratar “los casos de coronavirus”.

Pero al parecer, las autoridades iraníes están ocultando la verdad sobre número de muertos por la epidemia COVID-19. Ayer, un diputado de Qom, Ahmad Amirabadi, reveló que esa ciudad iraní, que ha registrado el mayor número de casos de coronavirus, han muerto al menos 50 personas por esta epidemia y que se debería poner en cuarentena la urbe.

Su advertencia contradice al número oficial de muertos, que, según el Ministerio de Salud, no asciende más de 12 casos mortales.

Amirabadi denunció que las medidas adoptadas por las autoridades para prevenir la propagación del coronavirus “no han sido eficaces” y que “los enfermeros no tienen ropa adecuada de cuarentena”.

Ante el brote de contagios del COVID-19 en Irán, los países de la región como Turquía, Pakistán, Irak y Armenia han cerrado sus fronteras con Irán, mientras que otros países como Kuwait, Jordania y Arabia Saudí han tomado medidas para impedir la llegada de personas procedentes de la República Islámica.