Así queda la batalla demócrata antes de las primarias de Carolina del Sur

El miedo a asustar al votante moderado centra el último debate entre los aspirantes

Democratic 2020 U.S. presidential candidates Sanders and Biden participate in the tenth Democratic 2020 presidential debate at the Gaillard Center in Charleston, South Carolina
Bernie Sanders y Joe Biden en un momento del debateJONATHAN ERNSTReuters

El moderado Buttigieg, el segundo candidato con más delegados a la fecha, lo dijo alto y claro en el debate de este pasado martes. Alertó de que una candidatura de Sanders no solo puede costarle a los demócratas perder las elecciones presidenciales contra Donald Trump, sino también la recién reconquistada Cámara Baja del Congreso. Es el miedo que empieza a solidificarse en el Partido Demócrata a la vista de los éxitos del radical Sanders

El exalcalde de South Bend (Indiana) hizo notar que los congresistas demócratas que deben disputar elecciones este 2020 en sus distritos “están huyendo de su plataforma (la de Sanders) tan rápido como les es posible”, informa Efe.

Sanders sacó entonces a relucir las más recientes encuestas que le sitúan por delante de Trump no solo en el cómputo general sino también en los estados clave, aunque la duda entre algunos demócratas sobre una posible debacle electoral está ya sembrada.

El enemigo a batir

Bernie Sanders se ha mostrado hasta ahora como el candidato más sólido y por ello fue la diana donde se centraron el resto de sus rivales, que saben que entre este sábado y el super mártes del 3 de marzo se juegan buena parte de su sus opciones de mantenerse en la carrera.

Las críticas contra él fueron más allá de sus posibilidades de ganar a Trump y sus rivales le atacaron por su plan de salud universal, por haberse opuesto en el pasado a cierta regulación de las armas y por reconocer los progresos sociales en países como China o Cuba. Biden recordó la masacre de 2015 en una iglesia precisamente de Charleston, cuando un joven supremacista blanco asesinó a nueve feligreses afroamericanos.

"No digo que él (Sanders) sea responsable por las nueve muertes, pero ese hombre no hubiese podido tener esa arma", dijo Biden, al recordar que el senador izquierdista se opuso a una medida que fijaba tiempos de espera para adquirir armas.

Sus rivales también criticaron el coste que supuestamente tendrá el plan de salud universal que Sanders quiere implementar, a lo que este recordó que, según recientes estudios, en realidad será más barato que el sistema actual y salvará 68.000 vidas al año.

Durante dos horas, Sanders no se amilanó y respondió de la manera típica de Sanders, con el guión y las ideas que sus fieles probablemente puedan recitar de memoria. Y se mantuvo firme en ideas que han levantado ampollas, como su reciente elogio a los programas comunistas de alfabetización de Cuba (mientras seguía condenando los abusos de derechos humanos de la nación). “¿En serio? ¿Los programas de alfabetización son malos?” Sanders exclamó. “Ocasionalmente, podría ser una buena idea ser honesto respecto a la política exterior estadounidense. Estados Unidos ha derrocado a gobiernos de todo el mundo”.

Sanders insiste en su mensaje: “No soy radical”

Sanders es consciente de que su escoramiento a la izquierda y su ambivalencia respecto a temas como Cuba o las armas siembra el temor a que el electorado más moderado huya de los demócratas. Argumenta también que su vehemencia y entusiasmo conducirán a una participación récord en noviembre, de manera especial entre los votantes jóvenes y los que no suelen ir a votar, compensando cualquier deficiencia entre los votantes indecisos o los republicanos.

En el debate insistió en que la imagen errónea más importante sobre él, “y lo están escuchando aquí esta noche, es que las ideas de las que estoy hablando son radicales”. “No lo son. De una forma u otra, existen en países de todo el mundo”, agregó. “La atención médica es un derecho humano. Tenemos la necesidad, el imperativo moral, de abordar la amenaza existencial del cambio climático. Otros países lo están haciendo”.

Los resultados en Iowa, New Hampshire y Nevada no han dado pistas de que pudiera haber un aumento masivo de la participación, pero la suerte de Sanders ha mejorado con cada contienda estatal subsiguiente.

¿Última oportunidad para Biden?

Joe Biden está contra la pared y llega casi sin aire a las primarias de Carolina del Sur, donde necesita una victoria si quiere mantener vivas sus esperanzas de ganarse la nominación demócrata. El exvicepresidente se mostró más encendido y movido por una sensación urgencia que le faltó en los debates anteriores. Cargó contra Sanders, como el resto de candidatos, pero atacó especialmente a Tom Steyer, que ha destinado millones de dólares en Carolina del Sur para ganarse el voto afroamericano y que podría hacer peligrar su triunfo. Criticó su participación en una empresa que administraba prisiones privadas acusada de abusos contra los derechos humanos.

Las primarias del próximo sábado en Carolina del Sur son las primeras en las que la mayor parte del electorado demócrata es afroamericano, por lo que Biden mantiene las esperanzas de relanzar una candidatura que hasta la fecha ha naufragado, pese a que las encuestas le dan como favorito a nivel nacional.

Según el promedio de encuestas elaborado por Real Clear Politics, Biden encabeza la intención de voto en Carolina del Sur con un 30%, seguido por Sanders con un 22% y por Steyer, con un 13%.

Carolina del Sur dará paso al decisivo Súper Martes, la cita más importante de las primarias demócratas este próximo 3 de marzo, con 14 estados convocados a las urnas -entre ellos California y Texas-, un tercio de todos los delegados en liza y con Bloomberg por primera vez en las papeletas.

Bloomberg mejora, pero no lo suficiente

El equipo de Michael Bloomberg prometió que en el debate de este martes su candidato lo haría mucho mejor que en de la semana pasada en Las Vegas, donde se estrenaba ante sus rivales. Fue cierto, pero más por sus contrincantes que por él mismo. Si en Las Vegas fue el enemigo a batir, esta vez lo era Sanders, y hacia él se dirigieron las principales cargas.

Bloomberg volvió a tener un agrio enfrentamiento con Elizabeth Warren y, aunque protagonizó tropiezos verbales reseñables, también tuvo algunos momentos brillantes, alardeando de su historial de política económica y social en la ciudad de Nueva York y destacando su apoyo al control de armas. Sin embargo, quedó claro que la retórica no es su fuerte, y que tendrá que confiar en sus miles de millones para mantener viva su campaña.