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La OTAN exige a Asad y Moscú que cesen los bombardeos

La Alianza se solidariza con Ankara, pero no anuncia más medios de apoyo

North Atlantic Council press conference after emergency meeting on situation in Syria
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, abandona el estrado tras la rueda de prensa ofrecida hoy en BruselasSTEPHANIE LECOCQEFE

Los embajadores de los 29 miembros de la OTAN se han reunido de manera urgente, a petición de Ankara, tras la muerte de 33 soldados turcos, debido a los ataques perpetrados en Siria por las operaciones militares conjuntas de Moscú y Damasco en la provincia de Idlib.

De momento, el mensaje es más simbólico que operativo. «Esta reunión de hoy es una clara señal de solidaridad. Turquía es un aliado de la OTAN y el más afectado por el terrible conflicto. Ha sufrido los mayores ataques y tiene millones de refugiados. La OTAN sigue apoyando con muchas medidas, incluyendo un aumento de las defensas áreas», explicó el secretario general, Jens Sotltenberg, que no aportó más detalles sobre esta última promesa ni sobre nuevas medidas. Al menos por ahora, los aliados se limitan a condenar el ataque y pedir contención, con el objetivo de rebajar una posible escalada en la región.

El máximo representante de la diplomacia europea, Josep Borrell, antes de mantener una conversación telefónica con el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov: «La escalada debe detenerse urgentemente. Existe el riesgo de acabar en una gran confrontación militar internacional. También está causando un sufrimiento humanitario insoportable y poniendo en peligro a los civiles. La UE hace un llamamiento a todas las partes para que se produzca una rápida desescalada y lamenta la pérdida de vidas».

Estos últimos acontecimientos no han sido una sorpresa. La organización militar siempre vio con inquietud e incluso enfado, la ofensiva unilateral de Turquía al norte del país, gracias a la retirada de las tropas estadounidenses. Un movimiento de alto riesgo que supuso la muerte de civiles kurdos y el debilitamiento de sus milicias, aliadas necesarias para luchar contra el Estado Islámico, y también el incremento de la influencia de Rusia en el conflicto. En la famosa entrevista en «The Economist», el presidente francés Emmanuel Macron se preguntaba si, ante cualquier ataque del régimen Bashar Al Asad en respuesta a la incursión turca, Ankara podía pedir el auxilio de sus aliados al invocar el artículo 5 de defensa colectiva, solo puesto en marcha tras los ataques del 11-S. Esta encrucijada llevó a Macron a calificar el estado de la OTAN de «muerte cerebral».

Turquía no ha ido tan lejos y se ha limitado a apelar el artículo 4 del Tratado de Washington, que permite reuniones de urgencia si uno de los aliados considera «su integridad territorial, su independencia política o su seguridad amenazadas». ¿Qué puede pasar si la situación se recrudece? Tal y como recuerda el «think tank» Eurasia Group, «la OTAN no tiene que hacer nada sobre esto. El artículo de defensa colectiva de los tratados de la OTAN se aplica solo en los ataques dentro del suelo del país. El noroeste de Siria no es territorio turco».

Pero el régimen de Recep Tayyip Erdogan no solo presiona en el flanco militar. Diferentes declaraciones contradictorias hacen pensar que Ankara está amenazando a los Veintisiete con abrir sus fronteras a los refugiados sirios que intentan llegar a la UE a través de las islas griegas. De esta forma, Ankara incumpliría el pacto al que llegó en 2016.