Elecciones en Israel: Cuatro escenarios para acabar (o no) con el bloqueo político

Se abren cuatro posibles escenarios para intentar desbloquear la política israelí, sin gobierno consolidado desde la rotura de la coalición en noviembre de 2018

A woman casts her ballot as she votes in Israel's national election at a polling station in Tel Aviv, Israel
Una mujer acude a votar junto a su hija en un colegio electoral en Tel AvivCORINNA KERNReuters

Más allá de lo que ocurra finalmente durante las terceras elecciones que se celebran hoy en Israel, con unas encuestas que anticipaban nuevamente un empate técnico entre Benjamin Netanyahu y Benny Gantz, se abren cuatro posibles escenarios para intentar desbloquear la política israelí, sin gobierno consolidado desde la rotura de la coalición en noviembre de 2018:

1. Netanyahu continua su carrera como el líder más longevo de la historia del Estado judío: Si los resultados certifican el crecimiento del bloque de derecha-religioso, y si como alentaba en redes sociales el líder del Likud “logramos un solo escaño más” para superar la barrera de 61 necesaria para gobernar, el “premier” israelí recibiría automáticamente el mandato de formar coalición por parte del presidente Reuven Rivlin. De este modo, y gracias a la inquebrantable lealtad de Yamina (sionismo religioso), y los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido por la Torá, no dependería de la voluntad del “árbitro” Avigdor Lieberman (Israel Beiteinu, derecha secular) para revalidar el cargo. Quedaría pendiente esclarecer si legalmente puede formar coalición, ya que en abril se sentará en el banquillo de los acusados para afrontar tres casos de corrupción, fraude y abuso de confianza.

2. Un gobierno de unidad nacional Likud-Azul y Blanco: Ésta era la apuesta en la que insistían en la pasada ronda tanto Gantz como Lieberman, pero con una peliaguda condición: la renuncia del “Rey Bibi” al frente del principal partido de la derecha, el Likud. A priori, esta opción solo podría ponerse en marcha si Netanyahu diera un paso al costado, ya que el líder de Azul y Blanco reiteró constantemente que no aceptará un gobierno de rotación con un líder imputado formalmente por corrupción. Si el proceso judicial contra Netanyahu se pone en marcha podría facilitar este escenario.

3. Gantz gobernando en minoría. El sueño de muchos israelíes que quieren poner fin a la etapa de Netanyahu y el Likud al frente del país es que el ex jefe de las fuerzas armadas logre formar gobierno junto a la coalición progresista Avodá-Gesher-Meretz, que reforzaría el carácter de centroizquierda, liberal y laicista del nuevo Ejecutivo israelí. Pero para ello, debería contar con el apoyo externo de dos fuerzas antagónicas: la Lista Árabe Unida, que con total probabilidad será tercera fuerza; y el Israel Beiteinu del derechista Lieberman, que comparte con Gantz la agenda liberal, pero ya anticipó que no alineará su apoyo con una lista árabe “que apoya a los terroristas”.

4. Persiste el bloqueo político y se convocan cuartas elecciones en un año: En algunas urnas ya se bromeaba: “¡nos vemos dentro de cuatro meses!”, y en redes sociales circulaban imágenes de unos envejecidos Netanyahu y Gantz bajo el eslogan “ronda 72, marzo de 2053”. El bloqueo político actual ha roto las costuras del sistema político israelí que parece agotado. La fragmentación permite una mayor representación social pero su exceso se ha convertido en un escollo para la formación de gobiernos. Una situación inédita para Israel acostumbrado a los Gobiernos de coalición y los pactos post electorales.