Elías Cohen: «Soy un enamorado de las distopías»

El autor malagueño confiesa que desde que ha tenido uso de razón siempre ha querido ser escritor

"Te Leo" realizado al escritor Elías Cohen por su libro "Sueños de Nación" Madrid 27/02/2020. © Connie G. SantosCONNIE G. SANTOSLA RAZON

Elías Cohen es un escritor malagueño, abogado de profesión, y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha publicado su primera novela llamada «Sueños de nación», una distopía sobre una futura teocracia en Israel en el año 2060. Judío confeso, es Secretario General de la Federación de Comunidades Judías en España, y además, vivió en Jerusalén, donde trabajó para el Ministerio de Exteriores de Israel. «Sueños de Nación» está a la venta en Amazon, y pronto estará disponible también en inglés.

–¿Cuál fue su inspiración para escribir esta novela?

–El tema se retrotrae al libro «El Estado Judío», de Theodor Herzl, que es el padre del sionismo moderno que en 1897 ya se pregunta «si terminaremos teniendo una teocracia». Además, soy un enamorado de las distopías, «1984» de George Orwell es la madre de todas ellas, pero hay otras como «Patria» de Robert Harris, que me han servido de inspiración. Por otro lado, el tema de que Israel se convierta en una teocracia es un miedo que reside en muchos judíos israelíes, lo que pasa es que es un tema tabú, y por eso me decidí a abordarlo.

–En su biografía habla de la obsesión por Israel y el sionismo como una forma de materializar la búsqueda de un padre, ¿considera que lo ha conseguido?

–No (risas), lo que he logrado es formar una familia y ahí completarme, el hecho de ser padre es lo que me ha completado. Digo eso porque hay una película de Steven Spielberg, «Múnich», que trata sobre el asesinato de unos atletas israelíes, en las Olimpiadas de ese año, en la que la mujer del protagonista le dice a éste: «Como no tienes padre, ahora Israel es tu padre». Esta frase para mí fue una revelación con mi caso personal.

–Comenta en su web que el 11-S es un punto de partida en su defensa del pueblo israelí, ¿qué trascendencia tiene este hecho en su vida?

–El 11-S tiene lugar durante la Segunda Intifada, en la que hay oleadas de ataques terroristas en Israel, y coincide además con el momento en el que yo voy a entrar a la universidad. Ahí desarrrollo mi propio «yo político», y este ataque lo siento como si fuera mío, como si me lo hubieran hecho a mí. El sionismo es una ideología política, y por tanto, está relacionada con este «yo político». Ver caer las Torres Gemelas hizo que me diera cuenta de que estaba pasando algo, de que había una guerra y que yo debía tomar un bando.

–¿Es su novela una forma de alertar acerca de que esta teocracia puede llegar a ser real?

–Mi objetivo al final era escribir una historia entretenida, pero sí que es verdad que en la línea de flotación del libro existe una advertencia: «Ojo que vamos hacia una teocracia», y también para no constreñir el tema del libro solamente a los judíos, o a los que estén vinculados con Israel, trato otro asunto, la falta de privacidad a las que estamos sometidos y la automatización constante.

–¿Cree que el antisemitismo está en ascenso?

–Las cifras hablan de que ha crecido. En épocas de crisis siempre se buscan culpables anónimos y colectivos. Respecto al tema del antisemitismo dento del Partido Laborista concretamente, se canaliza el rechazo hacia los judíos, mediante un rechazo a Israel, que es una forma moderna de antisemitismo. Lo que sí considero más grave, es que como padre, llevo a mis hijos a un colegio judío que está protegido por la Policía todos los días. Aun así, no considero que España sea un país antisemita.

–El lunes se celebraron las terceras elecciones en un año en Israel, ¿somos países más parecidos de lo que pensamos?

–Son dos democracias parlamentarias indirectas. Ahí las bisagras se hacen muy poderosas, aquí tenemos a los nacionalistas y allí están partidos pequeños como los ultraortodoxos. Otra similitud parece que es que no somos capaces de ponernos de acuerdo para formar Gobierno.

–Vivió en Jerusalén, ¿cuál es la situación actual de los judíos ultraortodoxos?¿Podrían alcanzar los ultraortodoxos las cuotas de poder necesarias como para llegar a sucederse una teocracia?

–Jerusalén es una ciudad en la que hay bastantes judíos ultraortodoxos, entonces, el ciudadano vive con ello, están acostumbrados. De hecho, el anterior Gobierno se formó porque Lieberman no quería otorgarles ciertos privilegios que ellos pedían. Ahora mismo actúan como bisagra, actualmente tienen entre 12 y 15 escaños, que de un Parlamento de 120 es algo considerable. Aunque no creen en la democracia la utilizan, se sirven de ella y la población ultraortodoxa va a votar en masa. De ahí que cuantos más haya mayor representación tendrán en el Parlamento.

El autor reconoce que es «un clásico», y que es lector y está suscrito a periódicos tradicionales. Sin embargo, se ha adaptado a los tiempos que corren y también se informa a través de redes sociales como Twitter. Preguntado por su sección favorita en LA RAZÓN, responde sin dudar que se decanta por Opinión.