La UE cierra sus fronteras exteriores para combatir el coronavirus

Los Veintisiete prohíben por primera vez la entrada en su territorio de ciudadanos no comunitarios durante 30 días prorrogables. Bruselas coordinará la repatriación de los europeos

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Los Veintisiete dieron ayer un paso sin precedentes en sus sesenta años de historia común. Los jefes de Estado y de Gobierno del club comunitario, reunidos por videoconferencia, respaldaron sin fisuras la propuesta de la Comisión Europea de prohibir la entrada al territorio europeo de los nacionales de terceros países, con el objetivo de frenar la vertiginosa propagación del coronavirus. De esta manera, las fronteras exteriores europeas quedarán completamente blindadas al flujo de personas durante al menos 30 días, en un movimiento inédito que ni siquiera se produjo tras los atentados del 11-S

Con esta iniciativa coordinada, la Comisión Europea intenta salvar los muebles de su maltrecho liderazgo, ya que se ha mostrado incapaz de impedir los movimientos unilaterales en el cierre de las fronteras interiores europeas dentro del espacio Schengen A pesar de que el Ejecutivo comunitario sigue considerando que este tipo de medidas son desproporcionadas, ha debido resignarse ante el caso omiso prestado por las capitales a sus recomendaciones. Las capitales europeas han preferido actuar, una vez más, guiados por la máxima del sálvese quién pueda, en un efecto dominó que recuerda los peores momentos de la crisis de refugiados de 2015. A un primer grupo de Austria, Dinamarca, Eslovaquia, Polonia, Lituania y República Checa ha acabado sumándose Alemania, España, Portugal, Grecia y puede que alguno más cuando el lector lea estas líneas.

Tan solo quedarán excluidos de esta prohibición de entrar al territorio europeo los desplazamientos considerados imprescindibles, como los llevados a cabo por los ciudadanos europeos que deben volver a sus países de origen desde otros lugares del planeta y sus familiares, residentes de larga duración, diplomáticos o los investigadores implicados en la lucha contra el virus. De hecho, Bruselas coordinará al repatriación de los ciudadanos europeos atrapados en otros países. Reino Unido y otros países que pertenecen al espacio sin fronteras Schengen como Islandia, Suiza, Islandia y Liechtenstein no están incluidos en estas restricciones debido a sus vínculos especiales con el club comunitario. La semana pasada Washington decidió de manera unilateral prohibir la llegada de vuelos procedentes de la UE, algo que enfadó a los países europeos ya que no se produjo ningún tipo de contacto antes de anunciar este medida.

En situaciones de emergencia como las que nos ocupan, los Estados europeos pueden reintroducir los chequeos fronterizos internos sin que Bruselas tenga capacidad de veto, aunque deben notificar esta decisión al ejecutivo comunitario inmediatamente después. El periodo inicial debe ser de diez días prorrogable hasta los dos meses en lapsos de veinte días. Con el blindaje de las fronteras exteriores, el Ejecutivo comunitario pretende que la situación vuelva a la normalidad lo antes posible.

“Hemos tenido una discusión intensa sobre las medidas de fronteras internas, que están dañando no sólo el mercado único sino también el mercado laboral”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, que recordó que hay “mucha gente” parada en las fronteras y camiones que necesitan seguir sus rutas. “Creo que llevará bastante tiempo conseguir el levantamiento de las restricciones en las fronteras interiores”, admitió, sin embargo, Von der Leyen, quien aplaudió que las directrices de Bruselas para establecer “corredores” para garantizar el flujo de bienes entre los países del bloque hayan gozado también de un “gran apoyo” entre los líderes.

Sin restricciones a la libre circulación de mercancías

A pesar de esto, los bienes de terceros países podrán seguir circulando con total libertad por el territorio europeo. Además, Bruselas también pretende instaurar corredores prioritarios para que los transportistas europeos no se ven afectados por los controles fronterizos internos puestos en marcha por algunos de los Estados miembros, como modo de evitar posibles daños al abastecimiento de productos básicos, incluido el material médico. De hecho, hoy se ha convocado una reunión extraordinaria por videoconferencia de los ministros de Transportes europeos y la semana que viene se celebrará una nueva cumbre al máximo nivel.

“Para el funcionamiento del mercado único es necesario que puedan fluir las mercancías. Dependemos de la división del trabajo en nuestras cadenas de producción como se ve por ejemplo en nuestra industria automovilística”, dijo la canciller Angela Merkel tras la videoconferencia mantenida con los líderes europeos. “Ha habido problemas con los controles que hay ahora en las fronteras pero hay voluntad de resolverlos”, dijo Merkel, que mencionó la posibilidad de que los transportes de mercancías puedan tener una vía de acceso separada.

En la videoconferencia de ayer también participaron la presidenta del Banco Central Europeo Christine Lagarde, el presidente del Eurogrupo, Mario Centeno y el máximo representante de la diplomacia comunitaria, Joseph Borrell. Aunque en el flanco económico, las autoridades europeas han prometido hacer “lo que sea necesario” para auxiliar a la economía europea, emulando las ya míticas palabras del ex presidente del BCE, Mario Draghi, en la práctica el club comunitario está siendo incapaz de establecer algún tipo de plan común y los esfuerzos corresponden a cada Estado miembro a cargo de sus propios presupuestos. Ante lo excepcional de la situación, el ejecutivo comunitario permitirá a los Estados dar subvenciones de hasta 500.000 euros a cada empresa afectada por el coronavirus, lo que supone la relajación temporal de la normativa sobre ayudas de Estado.